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Reseñas Biográficas
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MIS RECUERDOS DE VICENTE BELTRÁN ANGLADA
Era al atardecer de un soleado día del mes de
septiembre de 1941. Me encontraba en Valladolid en un barracón de madera
ubicado en un recinto vallado con alambradas. De repente la voz del guardia de
la puerta me llamó. Los penados que estaban de descanso en el barracón se
sorprendieron. “Que vienen a por ti”, me dijo alguien. Me levanté del suelo en
el que estaba y me dirigí al puesto de guardia. “¿A quien esperas? me preguntó
el cabo. “Yo...., a nadie.”, respondí. “Pues ahí fuera hay un soldado de
artillería que pregunta por ti.” Fui a la puerta de entrada del recinto,
guardada por un soldado y vi junto a él a otro soldado con las insignias de su
regimiento. Me vio éste y me preguntó si yo era Rafael Conca Botella. Sorprendido
afirmé con la cabeza. “Sí –contesté, soy yo.” Entonces pidió permiso al guardia
de la puerta para entrar. Ya dentro del patio o recinto vallado me ofreció su
mano, yo extendí la mía y nos dimos un cordial apretón. Me lo llevé al
barracón, a un lugar libre de curiosos.
“Soy –me dijo- Vicente Beltrán Anglada. He
venido a visitarte porque así me lo ha pedido un buen amigo mío, y creo –me
miró- que también lo es tuyo. Mi mirada
le interrogó. “Se trata de Leandro Getino, de la Sociedad Teosófica.”, me
aclaró.
Se me iluminó la cara de alegría. Hacia
tiempo que no tenía noticias del grupo
de entrañables amigos con el que me relacionaba en mi pueblo natal. Yo no
conocía ni sabía nada de Vicente. Leandro Getino no me dijo nunca que lo tenía
como amigo. Realmente éste, Leandro, era un buen amigo de mi familia. Mi padre
y él junto con otros amigos fundaron en mi pueblo, Alcoy, una Rama teosófica,
la Rama Sophia que inscribieron en la Sociedad Teosófica de España, aunque eso
es otra historia.
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Modificado el ( viernes, 22 de febrero de 2008 )
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Reseñas Biográficas
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Quizás sorprenda este título. Se distingue de los demás iniciados por
ser el primero que lo ha confesado, dando a conocer su Ashrama: "el
Maestro" y sus diferentes componentes. La evolución de la humanidad está
llegando a tal punto que cada día son más los aspirantes. Las preguntas que se
hacen no han sido contestadas por ninguna filosofía ni religión tradicional
existente. Sabiendo que las pequeñas mentes de la humanidad se están moviendo
en el plano mental concreto, y que para ellas vale más una imagen que mil
palabras, la Jerarquía permitió que el iniciado Vicente Beltrán revelase
algunos de los secretos que habían permanecido ocultos a la humanidad común.
El pleno reconocimiento de su labor está aun por llegar. Será, sin duda
en el siglo XXI, llegando a entrar en la Era de Acuario. Durante el siglo
pasado, la Jerarquía mandó a M. Blawatsky y el legado de sus enseñanzas están
plasmadas en las obras "Doctrina Secreta" e "Isis Sin Velo"
principalmente. La humanidad no las ha sabido valorar, tal vez, por los
elevados conceptos que expone. Sólo los grandes esotéricos los comprenden.
Dichos libros están pasando desapercibidos, pese a ser la Nueva Biblia de la
Era de Acuario. Para acercar dichas enseñanzas a las mentes de los hombres el
Maestro Tibetano dictó a Alice A. Bailey los libros que llevan su nombre,
aclarando muchos conceptos y ampliando otros. Aun así la humanidad está lejos
de alcanzar su comprensión y muy pocos estudiantes los utilizan.
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Modificado el ( sábado, 27 de marzo de 2010 )
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