"Cuando la vida del hombre se hace invocativa,  está tratando -sin darse cuenta- de precipitar sobre su vida ya no el karma sino la inspiración superior, que le tendrá que decir a su debido tiempo que lo que hace es correcto o no es correcto; es decir, que sus vehículos no aceptarán aquello. Habrá controlado tan bien a sus tres elementales: el mental, el astral y el físico, que no tendrá problemas de disciplina. Creo que hay una frase muy inductiva, si podemos decirlo así, de Krishnamurti, que dice que “donde hay pureza no hay disciplina y que donde hay disciplina no hay pureza”.
 
El Discípulo y las Crisis Ashrámicas. conferencia 15 de septiembre de 1983