“...lo que menos pretende el agni yoga es que funcione la mente en el sentido académico o en el sentido, digamos, organizado, intelectual, sino que funcione de manera abierta, positiva, adaptable, plenamente despierta a todos los valores que están pasando por su alrededor, pero que esté percibiendo y actualizando, y que se dé una vida más suprema al corazón.”
 
Discernimiento y Atención, conferencia 11 de febrero de 1982