“...incluso las posesiones espirituales también están actuando en nosotros en forma de seguridad: la seguridad en el Maestro, la seguridad en las propias fuerzas, llega un momento en que todo eso se pierde, o debe perderse, y el proceso avanza muy rápido si uno empieza a perderse ahora, como decía San Agustín: “Hay que morir cada día un poquito para encontrar la vida eterna”,...”

Discernimiento y Atención, conferencia 11 de febrero de 1982