“Y llegará un momento cumbre en la evolución, en que siendo tan conscientes de esta verdad, nos decidamos a actuar y la actuación de momento es estar atentos a todo cuanto sucede. No ver la apariencia de las cosas, no hacer caso de aquello que el ambiente trata de introducir falazmente en nuestra mente y en nuestro corazón, sino ser conscientes de que nosotros somos UNO con la Verdad, UNO con la Vida y UNO con el Amor de Dios; y que hay que hacerlo de una manera libre y desapasionada, hasta llegado el momento en que verdaderamente podamos ser llamados (y con justicia) Hijos de Dios.”
 
La Creación de las Razas y las Religiones, conferencia 23 de abril de 1986