"Si cuando hablamos de Dios -no en el sentido pragmático sino en el sentido metafísico, no en un sentido filosófico sino en un sentido muy íntimo porque lo sentimos alentar en nuestro corazón- nos damos cuenta de que todo lo que hasta aquí hemos adquirido carece de valor; y que el conocimiento ata por glorioso que sea, porque el hombre debe empezar a enfrentar las situaciones desde el ángulo de vista cósmico, y solamente podrá abarcar la grandiosidad del cosmos cuando su vida individual sea pura, libre y entre la fuerza íntima o el alma... Tiene ya el Redentor, no existe ya intermediario alguno, sea de la naturaleza que sea; porque si Dios está en nosotros -y en eso están de acuerdo todas las religiones del mundo- ¿por qué necesitamos intermediarios?...

 
De la conferencia Los Eregores, 1 de enero de 1981