“El Mago, sea blanco o negro, puede crear “prodigios” o maravillas en el contexto ambiental, pero la naturaleza de tales fenómenos tendrá que fundamentarse lógicamente en el poder de concentración mental sobre una idea determinada, obedeciendo al impulso de una intención definida e impregnando aquella idea del suficiente dinamismo como para suscitar dentro de las profundidades del éter, la necesaria reacción que debe producir por substanciación unas determinadas formas ambientales, físicas o psíquicas.”

 

Del libro Conversaciones Esotéricas, página 25, edición digital.