Vicente.— La palabra, sea del tipo que fuera, sea cual fuera la importancia del mántram, sólo producirá efectos realmente interesantes y prácticos desde el ángulo de vista del juicio analítico si la persona que emite las palabras o los mántrams está realmente en contacto con la ley y ha purificado su vida de tal manera, que al pasar el mántram por sus labios no quede enturbiado su fluir, no quede detenido este fluir por las dificultades de la vida personal. ¿Se han dado cuenta ustedes que la palabra humana es un mántram y que desdichadamente utilizamos la palabra, no como un mántram, sino como una espada para acometer a nuestros hermanos? ¿De qué nos serviría tener grandes mántrams en sánscrito, en senzar, en palí o en cualquier lengua exótica por importante que sea, si la persona que emite estas palabras no tiene pureza en su interior? Seguramente que lo que hará, será ofender el valor místico de las propias palabras, de la misma manera que ha ofendido anteriormente el principio de pureza y libertad, y aquí hablamos de Libertad.
La Libertad y la pureza de expresión que hace que cada una de nuestras palabras sea un verdadero mántram, sea una revelación del Verbo Creador, que no constituya un nido de dificultades para los demás. ¿De qué nos serviría la herramienta si no supiésemos utilizarla? Y la palabra es la herramienta del Pensador, hay que utilizarla correctamente, no busquemos el juicio de las palabras, busquemos el juicio de la intención, busquemos el juicio de la propia fraternidad. ¿No es esto más justo y más humano el hablar correctamente cada día a aquellas personas que nos rodean, que pronunciar de vez en cuando un mántram, por glorioso que sea este mántram? Interesa profundamente que nosotros nos convirtamos en el mántram, que nos convirtamos en el Verbo y que el Cáliz que contiene este Verbo sea tan inmaculado, tan puro y tan sagrado, que al pasar el Verbo por el Cáliz no quede condicionado por nuestras limitaciones.
Conferencia de 22 de octubre de 1985
Vicente.—Buena pregunta. ¿Qué es exactamente un don? Los llamados dones, la gracia santificante, el poder de realizar algo superior a lo normal es consecuencia de un contacto con el Alma o Yo Superior o que el Alma ha logrado expresarse muy activa y profundamente a través de sus vehículos de manifestación. Vemos por ejemplo un gran poder que es la clariaudiencia o la clarividencia, o la psicometría, o la ubicuidad, una serie de poderes que nos vienen legados todavía desde la época atlante, pero debo ser muy específico y muy claro al respecto, cuando un discípulo penetra por primera vez en un Ashrama del Maestro tiene que dejar, ya como premisa, sus poderes en la entrada, debe entrar puro e inmaculado, porque si no hay pureza, el poder psíquico, los dones, pueden convertirse en algo negativo en vez de ser algo realmente afirmativo. Al dejar el discípulo sus armas en los dinteles de la puerta, en los umbrales del Ashrama, indica que tiene que pasar a un estado superior de conciencia dentro del cual los dones no le son necesarios ni tampoco los poderes psíquicos, estos poderes, estos dones benditos de la naturaleza del Alma le serán concedidos entonces más adelante cuando haya adquirido una cierta elevación espiritual que le capacitarán para utilizarlos debidamente.
Conferencia de 19 octubre 1985
Vicente.—No suelo aconsejar nunca nada a nadie, porque sé que la persona que aconseja se ata indefectiblemente a la persona aconsejada, pero podemos considerar el asunto en profundidad. ¿Qué sucede con las personas que constituyen la inmensa masa de la humanidad, que están sufriendo muy profundamente las consecuencias de este tremendo despertar espiritual en el planeta y que, sin embargo, no son capaces de seguir conscientemente este estímulo espiritual? Entonces, nosotros debiéramos acercarnos a estas personas, no con el consejo a flor de labio sino con un tremendo despertar de amor del corazón y hablarles con el corazón y no por la vía del consejo, que como digo, puede equivocarse, sin embargo, el amor del corazón jamás se equivoca, porque posee la suficiente fragancia y libertad como para producir por radiación, el despertar de los demás, sin apoyo de la palabra o del consejo.
Interlocutor.—¿Qué nos puede decir de la ilusión?
Vicente.— Todos estamos sumidos más o menos dentro de un océano de ilusión. Cuando la persona ve las cosas a través de algún intermediario cae fatalmente en la ilusión. Es evidente que si esencialmente somos libres y si esencialmente somos la Paz y la Verdad no dependeremos jamás de otra persona y, por lo tanto, el Equilibrio, la Paz, todo cuanto a nosotros nos parezca lo mejor de la creación, estará en nuestro corazón y producirá frutos de Libertad. Esta es la primera gran sentencia que debe aprender el hombre si quiere liberarse de toda ilusión, ilusión en la mente, un espejismo que está constantemente influenciando nuestros deseos y sentimientos y el maya de los sentidos. He aquí las tres fuentes de la ilusión del ser humano: el maya de los sentidos, el espejismo de los deseos y la ilusión mental; ¿acaso no estamos atados a los pensamientos, no estamos atados a los deseos, no estamos atados a las ilusiones? Es para ayudar a los seres humanos a que vean claro el sentido íntimo de su propia libertad que estoy hablando aquí y ahora, de aquello que impide la Libertad del hombre, que es la ilusión mental, el espejismo astral o emocional y el maya de los sentidos.
Conferencia de 22 de octubre de 1985
Caros
amigos, temos o prazer de informar a publicação oficial
do quarto livro eletrônico em português de Vicente Beltrán Anglada “A
HIERARQUIA, OS ANJOS SOLARES E A HUMANIDADE”.
O propósito de escrever este livro surgiu espontaneamente ao considerar a
calorosa e entusiasta resposta de um grande número de leitores aos artigos que,
sob o lema comum de “AS LUZES DO MEU ASHRAM” eram publicados regularmente na
revista “CONOCIMIENTO” de Buenos Aires.