El valor de la palabra

Interlocutor.— Por favor, quisiera que nos diga algo referente a la importancia de la oración en el desarrollo espiritual, el empleo, por ejemplo, de palabras preestablecidas o aún de palabras en idiomas madres, por ejemplo en sánscrito, coma sería el uso de mántrams repetidos, o de oraciones así, de frases prehechas, o debe ser algo libre y espontáneo. Es decir, el uso de palabras en sí es una energía, o sea, es una invocación, ¿qué importancia tiene eso en el desarrollo espiritual?

Vicente.— La palabra, sea del tipo que fuera, sea cual fuera la importancia del mántram, sólo producirá efectos realmente interesantes y prácticos desde el ángulo de vista del juicio analítico si la persona que emite las palabras o los mántrams está realmente en contacto con la ley y ha purificado su vida de tal manera, que al pasar el mántram por sus labios no quede enturbiado su fluir, no quede detenido este fluir por las dificultades de la vida personal. ¿Se han dado cuenta ustedes que la palabra humana es un mántram y que desdichadamente utilizamos la palabra, no como un mántram, sino como una espada para acometer a nuestros hermanos? ¿De qué nos serviría tener grandes mántrams en sánscrito, en senzar, en palí o en cualquier lengua exótica por importante que sea, si la persona que emite estas palabras no tiene pureza en su interior? Seguramente que lo que hará, será ofender el valor místico de las propias palabras, de la misma manera que ha ofendido anteriormente el principio de pureza y libertad, y aquí hablamos de Libertad.

La Libertad y la pureza de expresión que hace que cada una de nuestras palabras sea un verdadero mántram, sea una revelación del Verbo Creador, que no constituya un nido de dificultades para los demás. ¿De qué nos serviría la herramienta si no supiésemos utilizarla? Y la palabra es la herramienta del Pensador, hay que utilizarla correctamente, no busquemos el juicio de las palabras, busquemos el juicio de la intención, busquemos el juicio de la propia fraternidad. ¿No es esto más justo y más humano el hablar correctamente cada día a aquellas personas que nos rodean, que pronunciar de vez en cuando un mántram, por glorioso que sea este mántram? Interesa profundamente que nosotros nos convirtamos en el mántram, que nos convirtamos en el Verbo y que el Cáliz que contiene este Verbo sea tan inmaculado, tan puro y tan sagrado, que al pasar el Verbo por el Cáliz no quede condicionado por nuestras limitaciones.

Conferencia de 22 de octubre de 1985

Los dones espirituales y la Ley del servicio

Interlocutor.—Los dones, según el Cristianismo, son un servicio al prójimo y no para nuestro progreso espiritual, ¿cómo se hace para que estos desarrollos de dones no sean un impedimento para el discípulo y no sean una autoafirmación del ego?

Vicente.—Buena pregunta. ¿Qué es exactamente un don? Los llamados dones, la gracia santificante, el poder de realizar algo superior a lo normal es consecuencia de un contacto con el Alma o Yo Superior o que el Alma ha logrado expresarse muy activa y profundamente a través de sus vehículos de manifestación. Vemos por ejemplo un gran poder que es la clariaudiencia o la clarividencia, o la psicometría, o la ubicuidad, una serie de poderes que nos vienen legados todavía desde la época atlante, pero debo ser muy específico y muy claro al respecto, cuando un discípulo penetra por primera vez en un Ashrama del Maestro tiene que dejar, ya como premisa, sus poderes en la entrada, debe entrar puro e inmaculado, porque si no hay pureza, el poder psíquico, los dones, pueden convertirse en algo negativo en vez de ser algo realmente afirmativo. Al dejar el discípulo sus armas en los dinteles de la puerta, en los umbrales del Ashrama, indica que tiene que pasar a un estado superior de conciencia dentro del cual los dones no le son necesarios ni tampoco los poderes psíquicos, estos poderes, estos dones benditos de la naturaleza  del  Alma le serán concedidos entonces más adelante cuando haya adquirido una cierta elevación espiritual que le capacitarán para utilizarlos debidamente. 

 
Son los grandes atributos de los Iniciados los poderes psíquicos; pero los Iniciados saben cómo utilizarlos sin quedar apegados al fruto de sus acciones. Esta es la primera de las Grandes Leyes de la Iniciación. Primero, tenemos una personalidad dotada de muchos poderes, de muchos dones que son su herencia del pasado, después, viene en el correr del tiempo, un estado de conciencia dentro del cual se da cuenta de que los poderes le atan a la Tierra, o le atan a sí mismo, entonces empieza sutilmente a dejarlos a un lado de su vida, a no utilizarlos, a dejarlos tal como es de ley, en los umbrales del Ashrama o situarlos bajo el umbral de la conciencia. Después viene la Iniciación que es la penetración en ciertas áreas definidas de la Vida de Dios y, en ciertas Iniciaciones, son recuperados todos los dones y todos los poderes porque entonces el Iniciado utilizará estos dones, estos poderes o estas facultades, para servir a la humanidad y no para servirse a sí mismo. Tal es la Ley, y tal es la Realidad que yo he aprendido en el Ashrama.

Conferencia de 19 octubre 1985

El lenguaje del Corazón

Interlocutor.—¿Qué aconsejaría al ser humano común, más o menos evolucionado que descubrió cierta parte de la Verdad y que aparte tiene intenciones de divulgarla y de concienciar, en especial a la juventud, para evitar que termine más desquiciada emocional y mentalmente, o sea, qué aconsejaría para que su proselitismo sea más efectivo?

Vicente.—No suelo aconsejar nunca nada a nadie, porque sé que la persona que aconseja se ata indefectiblemente a la persona aconsejada, pero podemos considerar el asunto en profundidad.  ¿Qué sucede con las personas que constituyen la inmensa masa de la humanidad, que están sufriendo muy profundamente las consecuencias de este tremendo despertar espiritual en el planeta y que, sin embargo, no son capaces de seguir conscientemente este estímulo espiritual? Entonces, nosotros debiéramos acercarnos a estas personas, no con el consejo a flor de labio sino con un tremendo despertar de amor del corazón y hablarles con el corazón y no por la vía del consejo, que como digo, puede equivocarse, sin embargo, el amor del corazón jamás se equivoca, porque posee la suficiente fragancia y libertad como para producir por radiación, el despertar de los demás, sin apoyo de la palabra o del consejo.

Conferencia de 22 de octubre de 1985

 

Somos libres

Interlocutor.—¿Qué nos puede decir de la ilusión?

Vicente.— Todos estamos sumidos más o menos dentro de un océano de ilusión. Cuando la persona ve las cosas a través de algún intermediario cae fatalmente en la ilusión. Es evidente que si esencialmente somos libres y si esencialmente somos la Paz y la Verdad no dependeremos jamás de otra persona y, por lo tanto, el Equilibrio, la Paz, todo cuanto a nosotros nos parezca lo mejor de la creación, estará en nuestro corazón y producirá frutos de Libertad. Esta es la primera gran sentencia que debe aprender el hombre si quiere liberarse de toda ilusión, ilusión en la mente, un espejismo que está constantemente influenciando nuestros deseos y sentimientos y el maya de los sentidos. He aquí las tres fuentes de la ilusión del ser humano: el maya de los sentidos, el espejismo de los deseos y la ilusión mental; ¿acaso no estamos atados a los pensamientos, no estamos atados a los deseos, no estamos atados a las ilusiones? Es para ayudar a los seres humanos a que vean claro el sentido íntimo de su propia libertad que estoy hablando aquí y ahora, de aquello que impide la Libertad del hombre, que es la ilusión mental, el espejismo astral o emocional y el maya de los sentidos.

Conferencia de 22 de octubre de 1985

 

Quarto livro eletrônico em português de VBA

Caros
amigos
, temos o prazer de informar a publicação oficial
do quarto livro eletrônico em português de Vicente Beltrán Anglada “
A
HIERARQUIA, OS ANJOS SOLARES E A HUMANIDADE
”.
O propósito de escrever este livro surgiu espontaneamente ao considerar a
calorosa e entusiasta resposta de um grande número de leitores aos artigos que,
sob o lema comum de “AS LUZES DO MEU ASHRAM” eram publicados regularmente na
revista “CONOCIMIENTO” de Buenos Aires.

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