Existe una potencialidad desconocida y esta potencialidad no está precisamente en los buscadores de la Verdad, porque el que busca la Verdad –dense cuenta de lo que estoy diciendo y no interpreten mal mis palabras– está creando una meta y esta meta puede ser cualquier objetivo externo, aunque sea la figura de un Maestro, pero la Verdad en sí está más allá de todas las cosas, está más allá de los Maestros porque los Maestros son metas en nuestras vidas, y ahí está el proceso por el cual nuestra acción queda limitada en el tiempo y no puede resistir la fuerza mística de la Verdad, es decir, buscamos el grial de la Verdad, pero, ¿buscamos la Verdad? ¿Se dan cuenta la diferencia entre la Verdad y un pequeño conocimiento acerca de la Verdad? O establecer la jerarquía, por ejemplo, ¿qué es la jerarquía? La jerarquía debe demostrarse por la vivencia, por el testimonio de luz y porque hay un servicio consciente a la raza.
Todos buscamos metas porque todos estamos inseguros y buscamos seguridad. ¿Y cómo puede una persona en el seno de la inseguridad buscar una seguridad? O, ¿cuándo puede una persona sin movimiento captar el eterno movimiento de la vida? Es inútil, ¿verdad? Entonces, la Verdad está más allá de las presentaciones de la Verdad, la Verdad está en la conciencia del hombre que constantemente está investigando, pero sin detenerse jamás a ningún punto de sus investigaciones, la vida del hombre superior, la vida del hombre que capta la Verdad es seguir, tal como decía Cristo, “levántate y anda”, anda y anda hasta la eternidad, jamás creando una imagen de la eternidad porque no existe, es falso, toda promesa de eternidad es falsa, solamente existe la paz del corazón, y la persona que tenga paz en el corazón, aquel está dentro de la inmortalidad, está viviendo el propio movimiento de la vida, no está varada en el pozo del río del sentimiento humano, está más allá de todas estas cosas, él vive, es la vida, es el eterno movimiento, es la liberación.
Ahora se podrá pasar, de acuerdo con estos datos, a examinar las formas geométricas o símbolos espirituales que surgen de las «deliberadas meditaciones», es decir, científicamente controladas por el individuo y persiguiendo una finalidad de Síntesis. Quizá antes debemos explicar la sutil distinción que existe entre una forma geométrica aparecida en el plano de la mente y el símbolo arquetípico de una idea. En el primer caso, y debido al escaso poder de atención, observación y calidad mental que posee el ser humano -a pesar de las instrucciones y ayuda de los Ángeles..
LOS ÁNGELES Y LAS FORMAS MENTALES CREADAS EN EL ÉTER
Leonor. — Es que pensaba en la Era de Acuario y en lo que llamamos la religión que pueda existir en la Era de Acuario, yo creo que será el cristianismo porque todavía no lo hemos visto por ninguna parte, porque con dos mil años existen seiscientos millones de seres que pasan hambre en el mundo y con dos mil años de tener todo el poder ha resultado que no han hecho nada, espero que sea solo abrir el camino para el verdadero cristianismo que tiene que empezar en la Era de Acuario, pero sería un cristianismo cósmico ya, quizá con otro nombre, puede tener el mismo pero quizás los nombres no importarán entonces, yo quisiera saber o pensar que lo mejor será la implantación del Reino de Dios en la Tierra bajo todas las facetas espirituales, tenga el nombre que tenga, en este caso creo que puede ser el cristianismo cósmico el que tiene que venir con la Era de Acuario, ahora me sabe muy mal tener que emplear de momento este nombre.
Vicente. — Bueno, entonces esperemos la respuesta del ser humano, habida cuenta de que no depende de las Eras ni de los Logos sino que últimamente, en último análisis, siempre es el ser humano el que da la última palabra. La Jerarquía proyecta la cultura y la civilización de las razas con muchos siglos de anticipación, pero, ¿por qué no se cumplen los programas cósmicos que llevan adelante los Maestros? Porque la humanidad no responde. ¿Qué pasará si vuelve Cristo ahora mismo? Seguramente que vendrá como un gran revolucionario social como siempre lo fue, entonces su destino será la cárcel o bien un piquete de fusilamiento, ¿para qué tiene que venir entonces? Entonces vamos a preparar el camino del Avatar, vamos a preparar el camino del Cristo, no vayamos a decir que a Cristo lo esperamos para esta Nueva Era, sino preguntarnos: ¿qué hacemos en esta Nueva Era para preparar el camino de Cristo? Es esto lo que tenemos que hacer.
Conferencia 9 septiembre 1978
Extracto del libro “Diario Secreto de un Discípulo”, págs 25 y 26 Editorial Sirio.
Interlocutora. — Usted acaba de decir que en los colegios debieran enseñar, bien, yo siempre digo que para dar hay que tener, ¿quién es Maestro para poder enseñar todo eso con ejemplos que son los que verdaderamente enseñan? Sería bueno que cada uno individualmente de los que ya queremos entrar en cierto camino de conocimiento, nos adentráramos en nuestro corazón y nos miráramos poquito a poco como somos en nuestra intimidad, como somos en nuestra familia, como somos con nuestra vecindad, en nuestro medio ambiente, en nuestro trabajo, qué gestos hacemos, qué grado de sinceridad tenemos, en fin todo eso. Entonces, para conocernos más pronto a nosotros mismos, y sin asustarnos y hacerlo poquito a poco, y entonces aprender a tener para un día poder dar. No podemos dar lo que no tenemos, son sueños, son ilusiones.
Vicente. — Usted se da cuenta que hay que empezar, naturalmente, y empieza con la atención hacia nosotros mismos, porque somos indulgentes siempre para con nosotros mismos y atacamos duramente a los demás, ahí está el principio de la sociedad orgánica dentro de la cual nos estamos moviendo. En el momento en que me doy cuenta exactamente de que la causa está en mí, dejaré automáticamente de ver a los demás como simples efectos secundarios. Cada cual es su propia causa, su propia ley y su propio destino, y la liberación de todo este contenido, de toda esta fuerza opresiva que hemos ido creando a través del tiempo, solamente desaparecerá no con las prácticas de humildad tradicionales, no con la mea culpa constante, sino cuando realmente seamos sinceros y nos sinceremos constantemente, lo cual significa que estaremos profundamente atentos a nosotros mismos, y automáticamente el principio de fraternidad se presenta a nosotros como una floración de valores naturales. No es algo sobre lo cual se pueda discutir, cuando el hombre discute por algo automáticamente es que no tiene la verdad, la verdad no se discute jamás, es. Como el ser humano, siempre discutiendo el ser humano, se pueden discutir sus reacciones, pero no el ser en sí, y ahí está la profundidad del criterio, la que debe llevar nuestra época a su plena floración, a su plena integridad, y naturalmente somos invocativos, ¿verdad?, estamos atentos.
Conferencia 9 septiembre 1978