Leonor. — Es que pensaba en la Era de Acuario y en lo que llamamos la religión que pueda existir en la Era de Acuario, yo creo que será el cristianismo porque todavía no lo hemos visto por ninguna parte, porque con dos mil años existen seiscientos millones de seres que pasan hambre en el mundo y con dos mil años de tener todo el poder ha resultado que no han hecho nada, espero que sea solo abrir el camino para el verdadero cristianismo que tiene que empezar en la Era de Acuario, pero sería un cristianismo cósmico ya, quizá con otro nombre, puede tener el mismo pero quizás los nombres no importarán entonces, yo quisiera saber o pensar que lo mejor será la implantación del Reino de Dios en la Tierra bajo todas las facetas espirituales, tenga el nombre que tenga, en este caso creo que puede ser el cristianismo cósmico el que tiene que venir con la Era de Acuario, ahora me sabe muy mal tener que emplear de momento este nombre.
Vicente. — Bueno, entonces esperemos la respuesta del ser humano, habida cuenta de que no depende de las Eras ni de los Logos sino que últimamente, en último análisis, siempre es el ser humano el que da la última palabra. La Jerarquía proyecta la cultura y la civilización de las razas con muchos siglos de anticipación, pero, ¿por qué no se cumplen los programas cósmicos que llevan adelante los Maestros? Porque la humanidad no responde. ¿Qué pasará si vuelve Cristo ahora mismo? Seguramente que vendrá como un gran revolucionario social como siempre lo fue, entonces su destino será la cárcel o bien un piquete de fusilamiento, ¿para qué tiene que venir entonces? Entonces vamos a preparar el camino del Avatar, vamos a preparar el camino del Cristo, no vayamos a decir que a Cristo lo esperamos para esta Nueva Era, sino preguntarnos: ¿qué hacemos en esta Nueva Era para preparar el camino de Cristo? Es esto lo que tenemos que hacer.
Conferencia 9 septiembre 1978
Extracto del libro “Diario Secreto de un Discípulo”, págs 25 y 26 Editorial Sirio.
Interlocutora. — Usted acaba de decir que en los colegios debieran enseñar, bien, yo siempre digo que para dar hay que tener, ¿quién es Maestro para poder enseñar todo eso con ejemplos que son los que verdaderamente enseñan? Sería bueno que cada uno individualmente de los que ya queremos entrar en cierto camino de conocimiento, nos adentráramos en nuestro corazón y nos miráramos poquito a poco como somos en nuestra intimidad, como somos en nuestra familia, como somos con nuestra vecindad, en nuestro medio ambiente, en nuestro trabajo, qué gestos hacemos, qué grado de sinceridad tenemos, en fin todo eso. Entonces, para conocernos más pronto a nosotros mismos, y sin asustarnos y hacerlo poquito a poco, y entonces aprender a tener para un día poder dar. No podemos dar lo que no tenemos, son sueños, son ilusiones.
Vicente. — Usted se da cuenta que hay que empezar, naturalmente, y empieza con la atención hacia nosotros mismos, porque somos indulgentes siempre para con nosotros mismos y atacamos duramente a los demás, ahí está el principio de la sociedad orgánica dentro de la cual nos estamos moviendo. En el momento en que me doy cuenta exactamente de que la causa está en mí, dejaré automáticamente de ver a los demás como simples efectos secundarios. Cada cual es su propia causa, su propia ley y su propio destino, y la liberación de todo este contenido, de toda esta fuerza opresiva que hemos ido creando a través del tiempo, solamente desaparecerá no con las prácticas de humildad tradicionales, no con la mea culpa constante, sino cuando realmente seamos sinceros y nos sinceremos constantemente, lo cual significa que estaremos profundamente atentos a nosotros mismos, y automáticamente el principio de fraternidad se presenta a nosotros como una floración de valores naturales. No es algo sobre lo cual se pueda discutir, cuando el hombre discute por algo automáticamente es que no tiene la verdad, la verdad no se discute jamás, es. Como el ser humano, siempre discutiendo el ser humano, se pueden discutir sus reacciones, pero no el ser en sí, y ahí está la profundidad del criterio, la que debe llevar nuestra época a su plena floración, a su plena integridad, y naturalmente somos invocativos, ¿verdad?, estamos atentos.
Conferencia 9 septiembre 1978
Hay que estar atentos simplemente, hay que ser sumamente invocativo, siempre, constantemente, en la alegría y en la tristeza, porque si solamente estamos atentos al fluir de los momentos alegres no seremos capaces de realizar el máximo esfuerzo que se precisa cuando estamos solos sumidos en la soledad o en la tristeza o en el agudo sufrimiento. El hecho de que estemos atentos siempre que marque el equilibrio de los opuestos, que hace que el bien y el mal sean la misma cosa y nos demos cuenta que cuando nos situamos como el Dios Osiris en el centro de una cuestión veremos que todo es lo mismo, que no existe bien ni mal, que somos los árbitros que al apoyar un pié más en la balanza de un lado somos buenos o bien apoyando en el otro lado somos malos, somos malos o somos buenos, somos la eternidad. Hay que darse cuenta, si se dan cuenta de la sutileza de la idea, que hay que prescindir incluso de la balanza porque hay cosas que no hay balanza posible que pueda ser medida en el Cosmos, solamente la mente finamente analítica, plenamente apercibida de los valores inmortales es capaz de darse cuenta porque hendiendo los espacios sublimes marcados por los dioses, los Maestros de Compasión y Sabiduría que nos han precedido, y están esperando también con los ángeles el momento de la gran oportunidad humana.
Conferencia 9 septiembre 1978
Conferencia 9 septiembre 1978