Interlocutora. — Has hablado de la humildad, muchas veces se ha practicado de una forma que no es la verdadera, yo aquí quería decir que los verdaderos místicos sí que han encontrado en todas las épocas el camino de la auténtica humildad. Santa Teresa decía que la humildad es la verdad, y siendo una mujer en aquella época que la mujer era tan poca cosa en la sociedad en el aspecto de emprender cosas grandes, de hacer avances en estos aspectos y tal, tuvo el valor de hacer una gran reforma, tuvo el valor de andar por pueblos, por sitios desiertos para sus ideas llevarlas a la práctica, es decir, tenía una intuición creativa enorme porque vivía en la verdad y en la humildad.
Vicente. — Sí, pero nunca dijo “soy humilde”. ¿Se da cuenta de esto? Que cuando hablo de humildad, hablo de la humildad no de la persona que dice soy humilde, como aquella persona que dice ser honrada. Cuidado con esas personas. La verdad, la humildad, las grandes cualidades del espíritu nunca se mencionan en forma personal, son entidades magnéticas con las cuales podemos ponernos en contacto
Conferencia 9 septiembre 1978
Sólo diremos que la mente de Dios es perfecta, al menos desde nuestro punto de vista, y que al dejar de pensar pensamos con Su Mente, y el pensar con esta mente de Dios se denomina intuición y es la avenida del plano búdico; no hay otra avenida al plano búdico; no hay otra avenida para la iniciación, porque, repito, el paso que va de la primera iniciación a la segunda está cubierta a base de silencio, y el silencio es cada vez mayor, hasta que llega al silencio absoluto de la cuarta iniciación que tiene lugar en el cuarto subplano del plano búdico, en el centro místico del Universo en donde el movimiento es tan rápido que da la sensación de que todo está parado; y sin embargo, de allí se gesta la gran aventura de síntesis, y Agni Yoga y todas las la grandes avenidas de contacto con Shamballa arrancan del cuarto nivel, del cuarto plano, es decir, el plano búdico. Y claro, diréis. “Hay una técnica para llegar ahí”. Sí, la técnica de la expectación, no hay otra; no se puede utilizar un medio distinto a la finalidad; el silencio debe estar desde el principio y culminar en el final, en la realización, en la iniciación, la más absoluta que queráis. Pero, todos son medidos en términos de silencio o de expectación, una expectación a grados inverosímiles, indescriptibles, tan difícil como puede ser por ejemplo poder describir un ángel, acostumbrados como estamos a ver a las personas, pues más difícil todavía es imaginar lo que puede ser la expectación en ciertos niveles.
Conferencia 28 junio 1984
Conferencia 28 junio 1984
Conferencia 9 septiembre 1978