«Según se nos dice esotéricamente y tal como puede comprobarse en el misterio de la fe cristiana, en el llamado sacrificio de la misa, existe una preparación mística de silencio antes de que el sacerdote o el oficiante introduzca el Verbo o su representación simbólica, la Hostia, en el interior del Cáliz, cuya prolongación objetiva es el cuerpo del sacerdote oficiante. Pues bien, este silencio místico, precursor de verdades y misterios, es el que hay que reflejar dentro del ser a fin de darle al Verbo, a nuestro Yo trascendente, la oportunidad de introducirse, con toda la plenitud de la Verdad que su Misterio representa, en el interior de los vehículos estructurados, radiantes y magnéticos que creó la actividad del Yoga en cada uno de los niveles expresivos del Ser.»
Del libro “Los Misterios del Yoga”
De hecho estamos constituyendo un pequeño ashrama y como todo ashrama tenemos un contacto establecido con la Jerarquía, en el nivel que sea porque la Jerarquía tiene sus niveles, porque la vida es jerárquica, y toda persona está en un peldaño de la evolución. No estamos evolucionando uniformemente sino en un sentido de unidad, y este sentimiento de unidad en unos puede estar más avanzado que en otros…
“…todos queremos ayudar en un nivel o en otro, luego surge la pregunta de ¿cómo voy a ayudar? y ¿cuál es mi grupo para ayudar a los demás?. La mejor ayuda es la armonía en el grupo, que cojamos el silencio del grupo, la radiación del grupo, y después en nuestras relaciones habituales que sea el espíritu del grupo el que trabaje individualmente en nosotros. A esto se llama una curación total. Es que los pescadores de almas no son pescadores de cuerpos, no son pescadores de la salud de un cuerpo físico de la raza sino que mayormente están trabajando con el alma de la raza, con el alma de la humanidad, con el alma de los grupos.”
El Espíritu de Grupo y su poder curativo. Conferencia de 18 de noviembre de 1982.