«Una de las prácticas asiduas del Ashrama en este orden de cosas, es la técnica de la contemplación. El Maestro la define “técnica sagrada de contacto” y su expresión más concreta, la que se halla en la base de muchas vidas humanas, místicas, filosóficas y esotéricas, la define “serena expectación”, siendo sus fasesiniciales, en lo que al común de los aspirantes se refiere, la práctica del silencio; silencio de palabras, silencio de deseos y silencio de pensamientos.»
La Jerarquía, los Ángeles Solares y la Humanidad, 1ª edición digital, p. 56
«Respecto al hombre, el despertar del sueño ‘de la existencia física’ tras el fenómeno de la muerte origina el Devachán, el Cielo infinito e ilimitado de los sueños que no pudieron ser cumplimentados en la vida terrestre.»
La Jerarquía, los Ángeles Solares y la Humanidad, 1ª edición digital, p. 129
«Tal como se halla escrito en uno de los Libros Sagrados de la Logia, …’hay una paz que a toda comprensión trasciende, es la Paz de los Maestros, de AQUELLOS que moran en lo eterno’ «.
La Jerarquía, los Ángeles Solares y la Humanidad, 1ª edición digital, p. 102
Y se nos dice también: ‘¿Cuál es tu realidad, principiante? ¿Cuál es tu realidad actual, discípulo? No es este karma actual. ¿Por qué entonces estas detenido en el pasado? Tú no vives el presente porque tu pasado te está trayendo hasta el inconsciente colectivo del cual formas parte. ¿Por qué no puedes cortar la amarra’? Esta amarra que te esta ligando a los demás y te impide ser tu mismo.»
“Magia Blanca” 1ª Edición Electrónica, páginas 41 y 42
«¿Qué es exactamente el Devachán? El Devachán es un estado peculiar de conciencia del ser humano que se desarrolla durante aquella pausa o intervalo de descanso comprendido entre dos existencias terrestres; viene a ser como una amplia y esplendente avenida que se extiende desde el proceso de la muerte hacia la de un nuevo nacimiento, llenando la visión y la vida del hombre ‘con risueñas perspectivas bordadas con crepúsculos de ensueño’.»
La Jerarquía, los Ángeles Solares y la Humanidad, 1ª edición digital, p. 122