El reconocimiento de la creación angélica

Es lógico comprender, por tanto, que una parte muy importante en la evolución espiritual del hombre es el reconocimiento de que su triple vehículo: la mente, el vehículo emocional y el cuerpo físico, son una creación angélica en la que él sólo ha contribuido con la aportación, a menudo inconsciente, de sus pensamientos, deseos y acciones acumulados en su cuerpo causal en forma de cualidades psicológicas.
Tal reconocimiento es la obra de la evolución espiritual conforme la corriente de vida humana se desplaza de los niveles instintivos y asciende hacia las elevadas zonas de la intuición, tratando de hallar su lugar en uno u otro de los infinitos peldaños que constituyen la Gran Escalera de Jacob místicamente definida como Sendero espiritual o Camino interno.
Pero, fruto de tal reconocimiento será sin duda la capacidad de vivir íntegra y armoniosamente en aquel peldaño de luz que por ley corresponde a cada ser humano y el establecimiento de un contacto cada vez más consciente y definido con las fuentes de «revelación divina» que son los augustos moradores angélicos de los mundos invisibles, los cuales, utilizando la luz radiante del Éter, construyen no solamente los vehículos específicos de manifestación del hombre, sino que le preparan también las condiciones psíquicas que constituyen su ambiente social.

“Estructuración Dévica de las Formas” 1ª Edición electrónica, página 17

Discernimiento

«He aquí las tres cualidades mentales exigidas para el recto ejercicio del discernimiento, clave de la Sabiduría Esotérica:

a) El permanente deseo de investigar y comprender.      

b) El recto ejercicio de la atención.       

c) El convencimiento íntimo de que la luz de la Verdad está en todas las cosas y de que puede ser hallada si la voluntad es fuerte y va convenientemente orientada hacia este fin.»

Conversaciones Esotéricas, 1ª edición digital, p.10

Inmanencia y Trascendencia

¿por qué el sentimiento de inmanencia, o el sentimiento de trascendencia?, ¿por qué el trabajo, el trabajo específico de cada ser humano buscando la Casa del Padre, como místicamente se nos dice?

Siempre este gran proceso hacia adelante, hacia arriba y hacia dentro, es simplemente las leyes de la evolución, la evolución desde el más humilde de los átomos del reino mineral, hasta llegar a los grandes conceptos estelares de los mundos superiores del Sistema.

Siempre hay un abrir y cerrar puertas, vamos siempre de lo pequeño a lo grande, aumentando, y aumentamos precisamente, nos desarrollamos en espiral, pasamos por aquí, atravesamos una frontera, y vamos del plano físico, la conciencia física o autoconciencia física, y pasamos a la conciencia astral, y cuando dominamos perfectamente la conciencia astral, es decir, que somos autoconscientes en el plano astral, pasamos al plano mental, y así sucesivamente hasta llegar a las más elevadas iniciaciones, porque la ley de la verdad es la revelación….» 

El paso que va de la Inmanencia a la Trascendencia, conferencia del 14 de Enero de 1987,

Ser Conscientes

«Entonces, si queremos ser conscientes de los sueños debemos ser muy consecuentes durante el periodo de la vigilia, esto forma parte del proceso del Agni Yoga.»

 

Experiencias en el Mundo Astral, conferencia del 7 de mayo de 1981.

EXPERIENCIAS EN EL MUNDO ASTRAL

 7 de
Mayo de 1981
BarcelonaConversaciones esotéricas


La salida del cuerpo astral. Experiencias
de tipo premonitorio
. La ayuda del maestro en las experiencias
astrales. El saber diferenciar entre sueños y experiencias reales.

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Biblioteca Conferencias

Existen muchas personas de buena fe dotadas psíquicamente para recibir y transmitir mensajes y comunicaciones del “mundo astral”, noten que decimos “mundo astral”. Quisiera significar, una vez más, que para poder establecer relación y contacto con un verdadero SER superior, ya sea un poderoso Deva o un alto Iniciado del mundo espiritual, se precisa una elevada capacitación mental, entendiendo por ello no una mente muy sobrecargada de conocimientos, sino muy sencilla y amante de la síntesis, así como una exquisita educación interna y un elevado y recto propósito de vida.