Otro tipo de experiencias astrales tiene que ver con la facultad de la premonición que sin distinción alguna poseen todas las personas de cierta evolución espiritual. Esta facultad se revela mucho más fácilmente durante el período del sueño, aunque a veces y bajo ciertas circunstancias, es posible exteriorizarla durante el tiempo de vigilia. Muchas veces suelo “prever” ciertos hechos relacionados con mi trabajo o de acuerdo con mis múltiples contactos sociales y si bien no siempre me sirven de ayuda, porque habitualmente suelo seguir muy atentamente el desarrollo de los hechos y de los acontecimientos dentro y fuera de mi mismo y no estoy preocupado por el futuro, frecuentemente estas premoniciones sirven para aclararme determinadas circunstancias en el devenir de mi existencia. Por ejemplo, una noche soñé que mi primer libro “La Jerarquía, los Ángeles Solares y la Humanidad” estaba ya siendo editado. Vi su tapa color rosa y el dibujo blanco del loto, el índice y el número de páginas e incluso llegué a detectar unas faltas que debían ser corregidas. Esta edición tardó todavía unos seis o siete meses antes de ser puesta a la venta. Cuando la Editorial Kier me envió los cinco ejemplares del libro, tal como se halla estipulado en las relaciones de la Editorial con el autor, pude comprobar que mi sueño había sido técnicamente una perfecta demostración de la facultad de premonición. El color de la tapa, el dibujo, el índice y aún las faltas apreciadas aparecieron tal como yo lo había percibido. En cualquier momento del tiempo y en alguna específica región del espacio yo había vivido un hecho futuro, lo cual me indicaba que el futuro no deja de ser un hecho presente cuando la percepción de la conciencia se eleva a un nivel superior.
Hay, sin embargo, una providencia que ayuda a aquéllos que buscan preferentemente el Reino de Dios y es la que hace que todo cuanto constituye el mundo de Maya y que exige el cumplimiento de la acción kármica o de aquello “que se nos da por añadidura”, se le manifieste y desarrolle sin un aparente esfuerzo de la voluntad. Esto es lo que pasó conmigo con respecto al desarrollo de mis centros etéricos.
Mis Experiencias Espirituales, 1ª Edición Electrónica, Páginas 11 y 12
“La Jerarquía, los Ángeles Solares y la Humanidad”
“Introducción al Agni Yoga”
El Sonido, Verbo o Palabra, es la Voz de Dios, es la expresión de Su Voluntad Creadora de Ser y de Realizar; se halla, pues, en la base de toda forma y de todo concepto vivo o expresivo de la Creación.
El canto del silencio que oye el iniciado cuando se halla serenamente escuchando, aguzando el oído interno para poder oír la Voz de Dios, es el principal trabajo de reagrupación de energías que debe realizar como motivo principal de su vida. Este oír constantemente los múltiples sonidos de la Naturaleza, esa atención suprema a cada una de las pequeñas voces, que cada uno de los reinos de la Naturaleza eleva al Creador a través de todas y cada una de sus criaturas vivientes, es el principio mismo de la Magia, en su acepción esotérica o ashrámica, es el proceso infinito que va “del escuchar atento dentro del corazón el sonido inaudible, pero interiormente perceptible de los propósitos creadores subyacentes en cada reino de la naturaleza, y de reproducirlos después conscientemente a través del cuerpo mental”. Este escuchar serenamente dentro del corazón motivo esencial o propósito de vida de cada ser viviente, incluido el que se eleva del indescriptible mundo de los átomos, y reproducirlo con fidelidad a través del poder de la mente es magia pura, espíritu creador, conciencia de síntesis.