Descubriendo a Dios en todas las cosas

Interlocutora. — Así, podríamos pensar que esta era acuariana la podríamos interpretar como liberación, liberación de substancia, incluyendo –hablando un poco de astrología– las energías de Urano como verdad y como liberación, como justicia. Entonces, nosotros en este aspecto, ya visualizando siempre que nuestra meta ha de ser liberación, liberación, es el trabajo me parece a mí actual y más preciso y más dinámico, podríamos decir, del esoterista: liberación, liberación de substancia, liberación de karma, de destino, liberación total.

Vicente. — Pero, hay que darse cuenta de algo también, que la liberación no se obtiene a cambio de una disciplina impuesta al yo personal, que es lo que fatalmente ocurre en nuestros días. A la persona se le ha dicho que Dios le exige un trabajo específico para darle a cambio el placer de la unión, y todo el mundo está afanosamente buscando una disciplina mediante la cual pueda encontrar a su Creador. Para mí, esto será real solamente para aquellas personas que están dentro de un contexto, digámoslo así, corriente. Todas las personas que están aquí yo creo que pueden adquirir el poder de trabajar directamente sobre las circunstancias sin buscar un sistema de disciplinas, salvo el que exige el propio proceso de vivir. No sé si ustedes se dan cuenta de lo que trato de interpretar.  La mayoría de las personas están más empeñadas en ejercitar sus vehículos, que no en sutilizarlos. Para mí, cuando un vehículo –la mente, la emoción y el cuerpo- está sujeto a determinada disciplina está siendo coaccionado en su acción libre, están creando una barrera entre dicho vehículo y la oportunidad divina que es la verdad en cada vehículo, y que un yoga debe ser elegido individualmente y no de forma estandartizada como ocurre en nuestros días, porque cuando hay necesidad de liberación no sólo viene la promesa redentora por un Supremo Avatar sino (también por) los miles y miles, quizás, de individualidades que poseyendo una pequeña verdad encerrada en su corazón que tratan de instruir creando disciplinas en el ánimo de las gentes, y hoy estamos viviendo esta era de imposición técnica de disciplinas, y se habla muy poco del corazón y de la verdad, que para mí es la esencia suprema de la vida. Dense cuenta únicamente de algo que pueden comprobar, cuando ustedes están siguiendo atentamente, con toda la intensidad del ser, cualquier circunstancia –esto es una circunstancia– el yo se libera, el yo desaparece, la mente queda vacía, creadoramente vacía, el corazón casto. No piensan, no sienten, están atentos simplemente, esta atención es perfecta sabiduría y está en el corazón, no es la comprensión intelectual de una verdad, es el regocijo de haber descubierto la verdad. ¿Se dan cuenta? Y lo están realizando constantemente aparte de toda disciplina impuesta por la razón o el intelecto. Si se dan cuenta de esto, forzosamente tendrá que existir un cambio drástico de actitud con respecto a todo cuanto nos rodea y con respecto a nuestras pequeñas concepciones de la verdad. No podemos limitar la verdad condicionándola a una disciplina porque tal como hemos dicho en varias ocasiones, “donde hay disciplina no hay pureza y donde hay pureza no existe disciplina”. Es algo consustancial con el anhelo supremo del Ser de realizar, de vivir descubriendo constantemente a Dios en todas las cosas. Y ahí está el lío misterioso de la verdad que al hombre lo convierte en un ser fraternal.  Ahí está el principio y el fin, el alfa y el omega, es la serpiente que se muerde la cola, Krishna y Arjuna son la misma cosa, solamente les separa el velo del tiempo, y si ustedes pierden de vista el tiempo, ustedes son Arjuna y ustedes son Krishna. Están realizando la suprema obra creadora del Universo, se están convirtiendo realmente en ángeles, como decía el poeta. 

Conferencia de 10 de diciembre de 1977

7 agosto 2008 

Apelar a la intuición

Por esto les digo que tendrán que apelar mucho a la intuición y ver si en su corazón algo responde afirmativamente, o escuchar muy atentamente porque cuando hay mucha atención la mente cesa de actuar y, entonces, el corazón se abre. Y el corazón sabe, y la mente solamente conoce. Siempre tendré que decir esto porque es la realidad. Si están ustedes muy atentos, contemplativos, por así decirlo, ustedes captarán la verdad por intuición, por el corazón, no por la mente. La mente solamente está capacitada para traficar con pequeñas verdades, el corazón está capacitado para medir la inmensidad del Cosmos.
 
Conferencia 6 noviembre 1981 (La Iniciación)

31 julio 2008

El Silencio y la Palabra

Nos hallamos, como verán, al principio de un nuevo orden de cosas y al borde de unos grandes y profundos cambios en el orden social y humano, debidos a la presión ejercida por la Constelación de Acuario sobre la totalidad del planeta. Pero, no olvidemos en ningún momento que tales transformaciones individuales y sociales no adquirirán aspectos positivos de identidad planetaria si no entrevemos en una cierta medida la influencia de los Ángeles, de los Devas o de las Energías Individualizadas de la Naturaleza en la vida de la humanidad.

Deberán ser verificados grandes intentos en tal sentido, singularmente en lo que respecta a los aspirantes espirituales del mundo, algunos de los cuales, profundamente impresionados por los grandes avances científicos y tecnológicos de los últimos tiempos, han dejado un poco de lado quizá la Regla de Oro de los discípulos en no importa qué edad de la historia planetaria, cuyo objetivo era y ha sido siempre crear «Magia Blanca” en sí mismos y a su alrededor, una tarea de la más elevada trascendencia, imposible de ser realizada si no ha sido establecido un previo y consciente contacto con los augustos Devas que desde el principio de las edades estuvieron entrañablemente vinculados al karma de los hijos de los hombres.

Hay que reconocer, por tanto, ya que de no hacerlo avanzaremos muy lentamente por el Sendero de la Evolución, que los Ashramas de la Jerarquía, a los que todos sin excepción deberemos acceder algún día, han seguido fielmente aquella Sagrada Regla de Oro, la cual está basada en la comprensión del significado intimo y profundo del SILENCIO DEL CORAZÓN que permite a los verdaderos discípulos «ver y oír» en los mundos invisibles y, más adelante, cuando la palabra haya perdido para siempre la posibilidad de herir, adquirir el poder de «invocar a los dioses inmortales», es decir, a los Ángeles o Devas que realizan su evolución paralelamente a la de los seres humanos.

Podríamos decir al respecto que algunas de sus esplendentes Jerarquías están tan íntima y estrechamente unidas a la vida de la humanidad que pueden intercambiar sus experiencias angélicas con aquellos hijos de los hombres que posean sensibilidad espiritual y hayan desarrollado en una cierta medida el amor a la Raza. Según se nos dice esotéricamente, algunos de estos Ángeles pasaron anteriormente por la evolución humana y son «tan extraordinariamente conocedores de la psicología del hombre» que saben de sus más ocultos y profundos deseos y de sus más elevadas aspiraciones. No es en vano, pues, que en literatura esotérica se les denomine con justicia «Ángeles Familiares».

Extracto tomado del libro “Estructuración Dévica de las Formas”

24 julio 2008

 

Meditación y creación

ACERCA DE LA MEDITACIÓN

Aprovechando la gran corriente cíclica que, operando desde todos los niveles posibles de percepción, está presionando las mentes y los corazones de los seres humanos atrayendo cada vez más su atención hacia el tema meditativo, hemos considerado que sería interesante tal vez, presentar acerca del mismo un tipo de visión ashrámica libre de complicaciones técnicas. Trataremos de hacerlo, tal como es nuestra costumbre, desde el ángulo de nuestra propia experiencia y dejando de lado las consideraciones generales y comunes que, frente al devenir de los grandes acontecimientos zodiacales, aparecen como algo yerto, frío o estéril. Nuestra visión acerca de la Meditación será genuinamente universal, arrancando de los grandes Arquetiposuniversales y haciendo converger estos Arquetipos en el centro mismo de la sociedad humana, cuya meta infinita en orden a la conciencia social, es la redención del ser humano.


Es evidente que la ciencia de la meditación, como técnica de contacto trascendente, tiene sus raíces en lo más profundo e inefable de la creación del Universo. Cuando decimos, por ejemplo: "en Él vivimos, nos movemos y tenemos el Ser", estamos expresando nuestra relación y unión con Dios, estamos realmente proclamando que Dios medita y que nosotros somos el  fruto de esta meditación o creación y que todo cuanto existe en la vida particular, familiar, profesional y social, no es sino el fruto de las meditaciones y creaciones de los hombres. Esto sólo como un leve indicio del aspecto trascendente de la meditación, como el elemento de vinculación entre Dios y el ser humano y que al llegar a cierto definido punto se convierte en creación. Tal como iremos viendo conforme vayamos adentrándonos en el tema, meditación y creación son términos sinónimos y aspectos consubstanciales de la vida de todo ser viviente y de toda cosa creada. El vínculo entre meditación y creación se puede hallar en el amplísimo sistema de relaciones que el hombre puede establecer con las cosas que le rodean, con las personas con las cuales entra en contacto y con la propia divinidad infundida en su propia vida y expresándose como Yo Espiritual. En el primer caso, en el de relación con las cosas que le rodean y que constituyen su medio ambiente, el hombre desarrolla el intelecto, en el segundo, en su vinculación con los demás seres humanos, desarrolla el aspecto amor y en el tercero, en su íntima unión consigo mismo buscando el propósito o móvil que rige y condiciona su vida, se va acercando a Dios y desarrolla el aspecto dinámico de la voluntad. Como verán, hemos sintetizado muy rápida y sencillamente los tres grandes aspectos meditativos que constituyen en su totalidad la vida de cualquier ser humano y que, conforme iremos analizando, representan los tres estadios o fases
evolutivas de la meditación de la Divinidad tal como se va expresando o exteriorizando a través de nosotros. 

(Extracto tomado del libro “Los Misterios del Yoga”, página 147   Edición Electrónica nº 1, Asociación Vicente Beltrán Anglada.)

17 julio 2008

El Centro Universal de Síntesis

La naturaleza entera, con sus planos, reinos, razas y especies vivientes marcha hacia un supremo objetivo de perfección. Yo definiría simplemente como Síntesis a este objetivo permanente en la vida de la Naturaleza. El propio Logos Solar se adaptará seguramente también a este proceso cualificador del Cosmos y quizás tendrá asimismo dentro de la dilatadísima esfera de Sus percepciones la visión de esta infinita Meta, cuyo alcance y perspectiva son tan esplendentes que escapan por completo al más elevado entendimiento humano.
 
Si nos atenemos, tal como es de rigor en los estudios esotéricos, al principio de analogía orientado constantemente hacia el destino cósmico de todo lo creado, deberemos admitir que el Propósito de la Divinidad «dentro de la Cual vivimos, nos movemos y tenemos el ser», se halla perpetuamente orientado hacia un muy cualificado objetivo de Síntesis, que es un Arquetipo de Amor expresado a escala cósmica.
 
Extracto tomado del libro “Introducción al Agni Yoga”