La luz del corazón: un mensaje de esperanza

Quisiera acercar a ustedes a la Gran Fraternidad. Que la Fraternidad Blanca y sus Maestros no fuesen para ustedes una ilusión, o el fruto del conocimiento impartido en los libros. Un libro se escribe y con el tiempo puede cristalizarse, porque ha quedado grabado ya, pero el corazón continúa marchando siempre, es por ello que los libros sólo contienen las verdades que contienen la semilla de evolución de cada época pero ustedes como espíritus no pertenecen a ninguna época, sino que van marchando, venciendo la  resistencia de las épocas. Ustedes son el movimiento de la Vida y es este movimiento, cuando ustedes no lo paralizan, que les lleva a la Gran Fraternidad Blanca; quiero significar con ello que desde aquí y ahora ustedes han de iniciar el principio de lo que será el advenimiento de la Nueva Era. Ustedes son la Nueva Era, son la paz, la fraternidad, la justicia; ustedes son todo esto, ¿no se dan cuenta?

Entonces, si tienen esta conciencia de grupo, jamás se sentirán limitados por ninguna estructura, porque las estructuras siempre encadenan al individuo que las ha construido y para vivir dentro de una estructura sin sentirse limitado por esta estructura, hay que ser muy inteligente. La inteligencia es un resultado del equilibrio entre la razón y el amor.

Cuando nos sentimos integrados realmente dentro del corazón y la mente está sirviendo de vehículo de la propia mente de Dios, lo cual significa que tendremos que efectuar dentro de la mente y el corazón una gran transformación; la transformación social, la creación de los ambientes, el triunfo de la democracia y de la libertad, no están fuera, sino dentro de ustedes. Si ustedes mantienen el ideal de libertad, de fraternidad y de justicia dentro del corazón, ustedes mantendrán una democracia estable porque lo externo depende de lo interno, siempre. El resultado de sus esfuerzos, gestados en un misterioso sufrimiento, ha traído como consecuencia la democracia que ustedes están gozando. Que la democracia establecida en la Tierra todavía no es perfecta, es obvio, el hombre todavía no es perfecto, pero marchamos hacia la perfección. Hay que ganarle a la vida por etapas. Las etapas de sufrimiento traen como consecuencia etapas de discernimiento puro, y éste enciende la luz del corazón que ha de convertirse en las rectas relaciones humanas.

 
«La venida del Instructor del Mundo» 1ª Edición electrónica, páginas 59 y 60.
 
 

 

La zona neutra, fuente de inspiración espiritual

Una zona neutra es en realidad un “intervalo creador” en la vida de la naturaleza, cualquiera que sea el lugar donde éste tenga lugar. Si lo aplicamos a la vida del ser humano deberemos lógicamente observarlo en la actitud psicológica y en las actividades desarrolladas a través de sus vehículos de manifestación, la mente, el vehículo emocional y el cuerpo físico. Un intervalo entre dos pensamientos, si es lo suficientemente extenso o dilatado, determina una zona neutra o vacía en la mente que permite la afluencia de ideas más abstractas o más sutiles.

Tal es el principio de lo que ocultamente llamamos inspiración. Sin embargo, y contra el parecer de algunos pensadores, en la inspiración no hay esfuerzo. Si para captar una idea superior hay que esforzarse o poner en movimiento la dualidad mental que crea el pensamiento, la idea alcanzada no tendrá jamás la eximia cualidad y pureza de la inspiración. Podrá ser genial, aguda o profunda, pero carecerá del dinamismo vital de los espacios intermedios. Este concepto puede ser aplicado a la generalidad de la expresión del pensamiento, en donde muy rara y fugazmente afluye la luz de la inspiración, porque la mente carece de zonas neutras o vacías, sin apenas intervalos entre la desordenada actividad de los diversos pensamientos.

Extracto del libro “Magia Organizada Planetaria” Ed electrónica 1, pág 72

 

El pequeño deber social de cada día

Los devas están ahí, pero nosotros no estamos aquí, sin pasar nunca allí, el problema es éste, y el problema social, el problema de la curación, el problema de las enfermedades, el problema de la política, la sociología, la filosofía, la religión, y todos los problemas, están basados en el desconocimiento que tiene el hombre del cuarto éter, porque el cuarto éter es el punto de destino de las energías que provienen del cuarto subplano del plano búdico, que es el plano de la fraternidad universal. De ahí la necesidad de que establezcamos primero contacto con los devas del cuarto éter para, progresivamente, ser conscientes de los devas del cuarto subplano del plano astral, del cuarto subplano del plano mental, y del cuarto subplano del plano búdico, es una escalera de Jacob inmensa. ¿Y por qué no podemos hacerlo? ¿Cuándo lo haremos? Cuando no nos preocupemos tanto de los pequeños problemas materiales, de los pequeños problemas familiares, de los pequeños problemas sociales y de los pequeños problemas mundiales, porque hay problemas inmediatos que no resolvemos, que es lo que la vida te está mostrando constantemente, es decir, que cuando hablamos del servicio, por ejemplo, pensamos ya en allende los mares lo que podemos hacer para ayudar a las personas que pasan hambre, o las personas que pasan dificultades, o la propia dificultad de los reinos inferiores, avasallados por el hombre. Y nos damos cuenta que la verdad del servicio, el legítimo, el original, el sintético, que está aquí, en cualquier momento del tiempo, es decir, que si se nos presenta un problema inmediato es éste el que interesa al esotérico, porque en su propio mundo trabaja en muchas dimensiones, pero aquí se debe primero a sí mismo, en el sentido de ordenar su vida de una manera creadora, se debe a la familia porque es su karma particular, se debe a su profesión para ser cada vez más consciente en su profesión, hay ángeles de las profesiones, lo tengo dicho, ser consciente también del mundo social que le rodea, pero lo que no puede hacer el hombre es fraccionar su vida de una manera despiadada como lo está haciendo, o, por ejemplo, hablando en términos espirituales de meditación, o de yoga, o de cualquier cosa, olvidando el pequeño deber social de cada día. ¿Qué mejor meditación, desde el ángulo de vista esotérico, que cumplir con su deber social?, que es el compendio de su vida personal, familiar, profesional y de grupo. Y a partir de ahí se nos ofrece unas perspectivas inmensas, algo que está más allá y por encima de nuestras concepciones actuales.
 
Conferencia de 30 septiembre de 1982
 
2 octubre 2008

La noble tarea de remediar el mal

Los Ambientes Sociales Nacionales

Habida cuenta de que todo tipo de ambiente social, ya sea particular, familiar, profesional, grupal o nacional, es un producto de la imaginación humana expresada en forma de estados de conciencia, podríamos afirmar con todo sentido de lógica, que cada nación de la Tierra es psíquicamente y desde el ángulo del ambiente social, la suma de los estados de conciencia de todos sus ciudadanos, pudiendo colegir también de acuerdo con esta idea que habrá una Entidad psíquica de carácter dévico, que utilizando creadoramente las elaboraciones físicas, psíquicas y mentales de todos los ciudadanos de aquel país, determinará lo que técnicamente definimos como su Espíritu Nacional, es decir, su idiosincrasia particular, su singularidad psicológica, su manera típica de pensar y de enfrentar situaciones, así como la riqueza o pobreza del lenguaje que condiciona su grado de civilización y de cultura. De manera muy sutil y de acuerdo con unas significaciones ocultas que escapan por completo a nuestra ponderación mental, el Deva protector de un país -si podemos clasificarle de esta manera- es responsable también de la forma geométrica del territorio dentro del cual se circunscribe o crea sus fronteras, de la riqueza o pobreza del suelo nacional, de sus productos agrícolas o ganaderos y del desarrollo de la ciencia y de la industria en relación con otros territorios y naciones, no siendo tampoco ajeno dicho Deva a la estructuración de la forma de política o de gobierno que rige la vida de sus ciudadanos, los cuales, desde el ángulo oculto y de acuerdo con la ley del karma son la representación genuina de las verdaderas necesidades de los pueblos. Esta afirmación aparecerá sin duda como muy dura y arbitraria al superficial examen y quizás creerá el lector que estamos justificando de una u otra manera la actitud de los gobiernos despóticos, crueles o deshonestos con respecto a las naciones que por el dictado de una ley cíclica y kármica les ha tocado gobernar. No se trata de esto naturalmente, por cuanto todo ser inteligente y de buena voluntad reconoce de manera clara e incontrovertible la acción correcta o incorrecta, moral o inmoral dado que posee lo suficientemente desarrollado el sentido cualificativo del Bien y del Mal. Sin embargo, debo reiterar una vez más que el investigador esotérico suele ver las causas ocultas de los ordinarios acontecimientos externos y si bien por ética y acrisolados sentidos humanos experimenta una irresistible tendencia hacia el Bien y lucha con todas sus fuerzas para establecer sus leyes aquí en la Tierra, reconoce igualmente que en la vida de un ser humano, de una comunidad o de cualquier país, se está cumpliendo inexorablemente un destino de Justicia que los hombres deben tratar constantemente de reorientar, de comprender y de mejorar en todas las fases de su cumplimiento y desarrollo. El investigador esotérico acepta naturalmente frente a cualquier hecho y circunstancia la actitud impersonal que surge al considerar sus raíces kármicas, pero aún y admitiendo el destino de justicia que ha de cumplirse, su sensibilidad interna y su sentimiento íntimo de comprensión humana profundamente arraigados en su corazón, se entregará con todas sus fuerzas y capacidades a la noble tarea de remediar los males provocados por la incorrecta manera de gobernar un país, un sentimiento que surge triunfante de su corazón por efecto de sus contactos internos con SHAMBALLA, morada del Señor del Mundo y el verdadero centro de la Justicia y del Bien planetario. Bien, estas derivaciones, como comprenderán, son consubstanciales con la idea básica de llegar al fondo de una investigación oculta, que ha de llevarnos necesariamente a considerar la vida evolutiva de su Ángel regente y a las misteriosas relaciones de Éste con el Gran Señor planetario dentro de cuya aura magnética se mueven, viven y tienen su razón de ser todas las naciones de la Tierra.

Extracto tomado de “Los Ángeles en la vida social humana” págs 30 y 31.


25 septiembre 2008

La verdad, tendencia suprema del hombre hacia la fraternidad

 ¿Y qué nos importa a nosotros una persona que tenga muchos conocimientos intelectuales acerca de la verdad? Si la verdad no está en el conocimiento, ni está en el argumento, ni está en la conclusión, sino que por su propia naturaleza es volátil, como la mónada y, por lo tanto, es fugitivo como el aire, la verdad es así. No podemos captar la verdad por el simple razonamiento, ni tratar de aprehenderlo porque el aire se nos escapa, ¿verdad? Sabemos que está ahí, pero no lo podemos coger, así es de fugitiva la verdad. Entonces, para captar la verdad se ha de convertir uno en la propia verdad. No puede captarse la verdad desde un punto equis del espacio, o desde el tiempo, es decir, esta es la verdad. Y, sin embargo, sobre la verdad se han creado las teologías, se han creado las doctrinas, se han creado las religiones, se ha creado un sistema de valores sobre algo que la gente desconoce lo que es. Es decir, que una simple experiencia de la verdad, de cualquier discípulo, ha amontonado una serie de conocimientos y de doctrinas que se ha convertido en una religión, pero ahí nos está la verdad, está una pequeña verdad fraccionada, envuelta en una serie de argumentos mentales o místicos, pero la verdad no esto. Entonces, ¿qué es la verdad, que es lo que nos interesa captar? Cuando ya no la perseguimos, cuando de la vida no creamos un objetivo definido, entonces, paradójicamente, se define la verdad. Y es la verdad la que nos debe salvar, no el simple conocimiento de una pequeñísima verdad, teniendo en cuenta que todos tenemos una pequeña verdad conquistada a través del sacrificio de muchas vidas quizás, y llegamos aquí y tratamos de reunir sin resistencia un pequeño esbozo de la verdad que conocemos y constituimos un grupo, y este grupo tiene importancia, primero, porque la luz captada de la verdad por la experiencia de cada cual no reacciona contra la luz de la experiencia captada por otra persona  del grupo y, entonces, se convierte aquello en un bloque de verdad que puede atraer por simpatía vibratoria, científicamente dicho, esas energías de la verdad constantemente renovada que está en el espacio universal. Al no haber reacción, la verdad se manifiesta como la tendencia suprema del hombre hacia la fraternidad. No podemos apartar la verdad de la fraternidad, como no podemos apartar el conocimiento de la sabiduría, son consustanciales, teniendo en cuenta que la sabiduría es la verdad y que el conocimiento es una pequeña parte de la verdad. O cuando hablamos del amor y lo circunscribimos a nuestro pequeño amor personal, pero también sabemos que si amamos intensamente, con la intensidad más profunda, en la intensidad de este amor empezamos a reflejar de alguna manera la vida o el amor universal. Me parece que si comprendemos esto, los argumentos que se puedan ya agregar son ya, digamos, superficiales, podemos extender la idea al infinito, pero básicamente es ésta.


Conferencia de  30 septiembre 1982

 

18 septiembre 2008