«El magnetismo indescriptible que emana de SHAMBALLA se extiende por el mundo, siguiendo ciertas definidas líneas de fuerza, creando vórtices o puntos de proyección a través de los cuales es dinamizado el entero cuerpo del planeta. Estos centros o vórtices de fuerza están sabiamente distribuidos de acuerdo con ciertas posiciones celestes marcadas por ciertas constelaciones, soles y planetas, kármicamente vinculadas con la evolución de la Tierra.»
Los Misterios de Shamballa, 2ª edición electrónica, p. 57.
En nuestro Universo hay un Centro de Gravedad Central ocupado -si podemos expresarlo así- por el aspecto superior del Logos creador. A este Centro se le denomina esotéricamente «El Sol Espiritual Central» y del mismo surge o emana una séptuple corriente de energía que es representativa de las Cualidades psicológicas de la Conciencia divina. Cada una de estas Siete corrientes de energía en contacto con el Espacio Cósmico «previamente elegido», origina siete centros de expresión de Aquella Voluntad Central, siete vórtices o siete centros de gravedad. En el interior de tales vórtices de energía la visión de un elevado Logos cósmico podría percibir la actividad primera del Mahadeva o del Arcángel Constructor…
LAS BASES CIENTÍFICAS DEL UNIVERSO DE ACUERDO CON LA ACTIVIDAD ANGÉLICA
«La fuente de vida causal o de inspiración ashrámica procede, como es natural, de un determinado grupo egoico y los integrantes del mismo, al incidir en un ASHRAMA por la presión incesante de su vida espiritual y por la actividad de los acontecimientos kármicos que se van produciendo en virtud de esta intensidad de vida, se reconocen perfectamente entre sí como HERMANOS. Tal es la base angular del principio de FRATERNIDAD, tal como pueden comprenderlo los hombres de la Tierra.»
Los Misterios de Shamballa, 2ª edición electrónica, p. 80.
«En lo que a la humanidad respecta y considerándola el verdadero centro de evolución del planeta, habría que decir que el propósito de Armonía y Belleza que tiene la misión de revelar, reside actualmente en su enorme capacidad de sufrimiento y en la comprensión espiritual que ha de surgir como consecuencia de su incesante enfrentamiento con el karma de dolor que engendró en muy alejadas épocas de la historia planetaria.
Progresivamente, y en virtud de su esfuerzo por contrarrestar el dolor y por haber elevado su conciencia en ciertos niveles de intuición búdica, el cuarto Rayo de Belleza y Armonía, venciendo todas las dificultades impuestas por los conflictos humanos, se impondrá por derecho y por justicia y la humanidad conocerá entonces una era impresionante de indescriptible bienestar en la que el arte, las ciencias y la educación llegarán a exaltadas regiones imposibles de imaginar todavía por los seres humanos.»
Los Misterios de Shamballa, 2ª edición electrónica, p. 189.
Deberíamos abordar el gran problema social y psicológico de nuestro mundo sin pretender alcanzar algún objetivo definido, sabiendo de antemano que es la propia Vida, manifestada a través de las grandes corrientes de expansión cíclica en el planeta, la que debe señalar tales objetivos, los más lejanos y de proyección cósmica y los más cercanos de dimensión individual y social.
Esta es una afirmación que escandalizará quizás a muchos aspirantes espirituales que han proyectado ya seguramente su futuro kármico en orden a sus razonamientos mentales y que vivirán volcados indefectiblemente a los grandes sueños e inmensas perspectivas del futuro, sin haber consumado previamente su pasado kármico en el presente, lo cual puede significar que el futuro continúa siendo “un sueño” y que por tanto tal futuro no puede proyectarse en el presente porque el pasado no ha sido todavía consumado o liberado. Sin embargo, tal es el Dharma del verdadero discípulo: consumar el pasado en el presente a fin de que el futuro pueda proyectarse sobre este presente, viviendo por anticipado aquel momento cumbre del tiempo, aquel “eterno ahora”, que abre el Sendero inmaculado de la Liberación.
«El aprendizaje de este silencio creador, precursor de todos los posibles estados de conciencia superiores, empieza realmente con la primera Iniciación jerárquica. En sus mágicas profundidades aprende el discípulo el significado oculto del VERBO o de la Palabra Santa, a través de la cual el Ángel solar le comunica Sus sabias enseñanzas, empezando a comportarse entonces como lo que es, como un verdadero Iniciado, desarrollando en su vida social y en sus actos individuales aquella experiencia mística de contacto con el Verbo mediante el cual, en todo momento y sabiendo el valor mágico de las palabras, NO DICE TODO LO QUE SABE SINO QUE SABE TODO LO QUE DICE.»
Los Misterios de Shamballa, 2ª edición electrónica, p. 134.