“…una de las fechas preferentemente elegidas (para la Iniciación) debido a la alta concentración de fuerza cósmica, es la de la Luna llena de Tauro, definida esotéricamente como FESTIVAL DE WESAK, durante la cual y merced a la intercesión del Señor BUDA, son canalizadas con destino a la Tierra ciertas energías espirituales de alta trascendencia cósmica. El FESTIVAL DE WESAK constituye un misterio iniciático de amplísimas repercusiones planetarias, mediante el cual BUDA -a Quien la Gran Fraternidad Blanca considera un gran Intermediario Cósmico y lo denomina con razón “UN MENSAJERO DE LOS DIOSES”, lo mismo que al Logos del planeta Mercurio- derrama sobre la Tierra la Bendición del Logos solar y del Logos planetario…”
Los Misterios de Shamballa, 2ª edición electrónica, p. 132.
“Hay que saber utilizar, por ello, el más depurado rigor científico y tratar de relacionar constantemente los profundos conocimientos sobre SHAMBALLA con los modernos descubrimientos científicos actuales acerca de la relatividad, de la energía atómica, de los profundos avances en el campo de la electrónica y de la aplicación de la electricidad a sectores sociales y humanos cada vez más evolucionados.”
Los Misterios de Shamballa, 2ª edición electrónica, p. 67.
LOS ÁNGELES Y LAS INICIACIONES. ¿QUÉ ES LA INICIACIÓN? La respuesta rigurosamente técnica que acude inmediatamente a nuestra razón al formular esta pregunta es la siguiente: «Revelar el secreto de SHAMBALLA». SHAMBALLA es el centro espiritual más elevado e incluyente de nuestro planeta. Es la morada de SANAT KUMARA, Regente oculto de nuestro mundo y la más alta autoridad espiritual reconocida. SHAMBALLA, es la base de la Fraternidad que guía los destinos planetarios y es tal su naturaleza que trasciende todos los conceptos, ideas y teorías que acerca de la misma haya fabricado la mente humana.
VINCULACIÓN ESPIRITUAL DE ÁNGELES Y HOMBRES
«La Fuerza y la Responsabilidad constituyen los dos ejes mágicos de la evolución superior del discípulo, alrededor de los cuales se van tejiendo sus características de Servidor del Plan.»
Los Misterios de Shamballa, 2ª edición electrónica, p. 14.
“…en las interioridades de los Ashramas de la Jerarquía se habla de SHAMBALLA, además, como de “un estado de conciencia del Logos planetario” del cual todos participamos en cierta medida. Así, el acceso a los suaves aunque tremendamente dinámicos Retiros de SHAMBALLA -ya se le considere un lugar físico por los profanos, un recinto etérico por los entendidos o un estado de conciencia del Logos planetario por los discípulos espirituales- vendrá condicionado siempre por las pruebas, dificultades y crisis inherentes a la Iniciación, que deberán ser enfrentadas y vencidas antes de poder penetrar en sus maravillosos santuarios internos. Esta es la primera gran verdad a ser enunciada al emprender nuestro estudio sobre SHAMBALLA.”
Los Misterios de Shamballa, 2ª edición electrónica, p. 10.
La adaptación serena al curso sereno e inmutable de los hechos kármicos que se van realizado es un eterno devenir, “un dejarse moldear” por el Alfarero divino de nuestra vida, quien sólo puede actuar si nuestro barro es blando, maleable, flexible… Una mente serena y tranquila y una sensibilidad emocional abierta totalmente a las grandes corrientes astrológicas de manifestación cíclica es la base de la Realización individual. Un vacío de indecisión en el estado de “expectación serena y de atención profunda”, puede conducir a la estéril lucha con los frutos inconsumados del pasado, es decir, con las incidencias kármicas gravitando sobre nuestra vida…
Conversaciones Esotéricas, 1ª Edición digital, pág 143
La liberación final, o la entrada del ser humano en el Reino divino, tiene lugar precisamente cuando “los últimos rescoldos del cuerpo solar se ha fundido en el crisol misterioso de los hijos del espacio, una especie particular de devas que asisten en todo proceso de Iniciación”. Lo que sigue ya es conocido; el Maestro de Sabiduría o Adepto entra a formar parte de la Jerarquía planetaria como un Agente consciente del Logos planetario, en virtud de su unificación con la chispa divina que llamamos Mónada o Ser esencial espiritual.