“Nuestra experiencia de contacto angélico nos ha permitido entrever un lenguaje dévico de carácter universal, como el que distingue a las notas de la música, formado de sonidos (los de la propia Naturaleza); de signos aritméticos, basados como los nuestros en ciertos símbolos de carácter cósmico, y de una extraordinaria profusión de colores, los cuales, al parecer, constituyen el contexto o tema básico de una conversación.”
La Estructuración Dévica de las Formas, 1ª edición electrónica, p. 24
Nuestra experiencia de contacto angélico nos ha permitido entrever un lenguaje dévico de carácter universal, como el que distingue a las notas de la música, formado de sonidos (los de la propia Naturaleza); de signos aritméticos, basados como los nuestros en ciertos símbolos de carácter cósmico, y de una extraordinaria profusión de colores, los cuales, al parecer, constituyen el contexto o tema básico de una conversación.
No podríamos atrevernos en manera alguna a penetrar el misterio inefable de la ESTRUCTURACIÓN DE LAS FORMAS de la Naturaleza sin tener en cuenta el poder del lenguaje dévico como elemento básico de CONSTRUCCIÓN.
En un capítulo precedente hicimos referencia al significado oculto del NOMBRE de los Devas y de los hombres para producir las actividades mágicas que conducen al embellecimiento de las formas que constituyen la vida de la Naturaleza y de los ambientes sociales del mundo, siendo los llamados MÁNTRAMS unos sonidos específicos, reconocidos por los investigadores esotéricos, con el suficiente poder como para atraer la atención de determinados grupos de Devas y producir a través de Ellos algunos efectos de características mágicas en los niveles físico, astral o mental.
EL LENGUAJE DÉVICO
“Es por tal motivo que en todas las verdaderas escuelas esotéricas y en el retiro místico de los Ashramas de la Jerarquía se entrena a los discípulos en el supremo arte de la prudencia y de la circunspección que se convertirá finalmente en capacidad natural de silencio.”
La Estructuración Dévica de las Formas, 1ª edición electrónica, p. 18
Aquella experiencia inicial en mi incesante búsqueda del secreto angélico que encerraba la Naturaleza afectó singularmente mis oídos internos, los cuales se sensibilizaron de tal manera que pude adquirir una noción tan virtualmente objetiva del SILENCIO que en ciertos momentos se convertía en un SONIDO OCULTO.
La asiduidad de tal experiencia hizo cambiar mi vida al conjuro de una nueva y desconocida vibración orgánica de la cual participaban, al parecer, todos los átomos y células de mi cuerpo físico, constituyendo una NOTA única, que constantemente y desde entonces me acompaña y me sirve de punto de referencia cuando he de pronunciar el mántram O.M. en el devenir de mis contactos ashrámicos o de alguna reunión esotérica de carácter meditativo…
“Es lógico comprender, por tanto, que una parte muy importante en la evolución espiritual del hombre es el reconocimiento de que su triple vehículo: la mente, el vehículo emocional y el cuerpo físico, son una creación angélica en la que él sólo ha contribuido con la aportación, a menudo inconsciente, de sus pensamientos, deseos y acciones acumulados en su cuerpo causal en forma de cualidades psicológicas.”
La Estructuración Dévica de las Formas, 1ª edición electrónica, p. 17
El Silencio y la Palabra Nos hallamos, como verán, al principio de un nuevo orden de cosas y al borde de unos grandes y profundos cambios en el orden social y humano, debidos a la presión ejercida por la Constelación de Acuario sobre la totalidad del planeta.
Pero, no olvidemos en ningún momento que tales transformaciones individuales y sociales no adquirirán aspectos positivos de identidad planetaria si no entrevemos en una cierta medida la influencia de los Ángeles, de los Devas o de las Energías Individualizadas de la Naturaleza en la vida de la humanidad.
mística de la humanidad pueden ser medidas en términos de paz, quietud y recogimiento. De ahí que los Ángeles que viven, se mueven y tienen su razón de ser en tales niveles son denominados esotéricamente «Los Ángeles del Silencio».
Esta realidad será difícil de ser aceptada por nuestra mente concreta, sujeta constantemente a la presión de las cosas objetivas y tangibles de la Naturaleza, pero cuando la vida psicológica del ser humano ha desarrollado en una cierta e importante medida «el amor de Dios», muy distinto en verdad de lo que llamamos “amor humano», la idea anteriormente expuesta empieza a tener un pleno y absoluto significado y se llega a la comprensión clara y concluyente de que las «meditaciones
Como ustedes podrán apreciar, hallamos aquí un punto de coincidencia entre las Formas Psíquicas del EGOÍSMO y del TEMOR, aunque notablemente diferenciadas en sus expresiones normales o corrientes, es decir, las que condicionan la conducta habitual del ser humano. En la adquisición de nuevos y más estilizados valores y en su correcta aquilatación se halla el sentido esotérico y místico de liberación espiritual del ser humano, la cual se basa esencialmente en el difícil arte del «inteligente rechace de valores»,