La Atención y la Liberación

«Yo diría que un hombre es realmente consciente cuando se ha liberado del fardo del pasado y enfrenta el presente sin el recuerdo del pasado, sin aquello que fue y, entonces, sí que empieza realmente la vida esotérica, la que va del aspecto consciente al supraconciente, o lo que técnicamente decimos, de la mente inferior a la mente abstracta y, ascendiendo hacia arriba, hacia niveles que prácticamente desconocemos, porque nuestro cerebro todavía no lo registra. «

La Atención y la Liberación, conferencia 23 de diciembre de 1987 

La disconformidad de la juventud con lo preestablecido, la tendencia a la unificación de sexos que puede observarse por doquier, la propia excentricidad y extravagancia en el modo de vestir y de comportarse de nuestra juventud, son signos netamente acuarianos. Su expresión es esencialmente espiritual y llamamos la atención sobre este punto, cuando se analice la vida de la juventud moderna. Estamos todavía potentemente polarizados con las influencias pisceanas, por no decir cristalizados para poder resistir sin clamores de santa indignación, las actividades de nuestra juventud.

ACERCAMIENTO CONSCIENTE DEL HOMBRE A SU ÁNGEL SOLAR

Mantram OM

“El sonido mantrámico OM no se aprende enseguida, esto queda ya esotéricamente por descontado, es el producto, yo diría, de muchos años de experiencia en la pronunciación. Cuando realmente la persona ya no quiere, ya no desea, ya no está interesada en pronunciar el OM, es cuando el OM le pronuncia a él. Así que no es el hombre el que pronuncia el OM sino que es el OM que pronuncia al hombre, y hay que llegar aquí por un proceso, digamos, muy escalonado de efectos mentales.”
 
El Sentido de la Entonación Mántrica, conferencia 15 de octubre de 1981

Las reglas básicas del Agni Yoga (V)

Bien mirado, y siendo conscientes de la gran herencia espiritual del pasado, vemos que ya el Señor BUDHA había descrito con palabras muy sencillas que iban directas al corazón de los hombres, la ética natural del AGNI YOGA: «La Verdad se halla por doquier, en el aire, en el mar, en el silencioso retiro de los bosques o en el tumultuoso fragor de las grandes poblaciones.
Para descubrirla deberéis contemplarlo todo con suave atención y sencillez, más allá del placer de los sentidos y de las figuraciones mentales que sólo os traerán confusión y sufrimiento». Esta contemplación clara y sencilla de la Verdad recomendada por el Señor BUDHA puede ser realizada desde el centro místico del corazón, el corazón, el centro espiritual que se desarrolla por medio del Agni Yoga, que siendo el Yoga de Síntesis es, al propio tiempo y por ley de analogía, el Yoga del Equilibrio perfecto entre todas las razones aparentemente contradictorias de la Vida…
La búsqueda de este centro de serena reconciliación constituye la gran aventura del AGNI YOGA, el Yoga de los discípulos de la Nueva Era, pero que puede ser compartido, sin embargo, por todos los aspirantes del mundo llenos de buena intención y de gran amor por la Síntesis.

Introducción al Agni Yoga. Vicente Beltrán Anglada, 1ª eidición digital, página 28

Disciplina y Pureza

«Cuando la vida del hombre se hace invocativa,  está tratando -sin darse cuenta- de precipitar sobre su vida ya no el karma sino la inspiración superior, que le tendrá que decir a su debido tiempo que lo que hace es correcto o no es correcto; es decir, que sus vehículos no aceptarán aquello. Habrá controlado tan bien a sus tres elementales: el mental, el astral y el físico, que no tendrá problemas de disciplina. Creo que hay una frase muy inductiva, si podemos decirlo así, de Krishnamurti, que dice que “donde hay pureza no hay disciplina y que donde hay disciplina no hay pureza”.
 
El Discípulo y las Crisis Ashrámicas. conferencia 15 de septiembre de 1983
 
 
 

Crisis

 “…lo interesante es que el discípulo sea consciente perfectamente de que las crisis deben ser afrontadas, no deben ser desviadas de su camino, vienen porque él ha impuesto un ritmo a su vida diferente del ritmo que están creando los demás seres humanos.”

El Discípulo y las Crisis Ashrámicas, conferencia 15 septiembre 1983