«Esotéricamente hablando, la verdadera salvación psicológica del ser consiste en aprehender el sentido de la vida afrontando serenamente, pero con indomable energía, el presente inmediato. Esto exigirá naturalmente una gran dosis de atención y de observación, pero en la intensidad de las mismas se comprobará que el “yo acumulativo” creador de los problemas humanos, va dejando progresivamente de actuar y finalmente acabará por desaparecer del campo de la conciencia.»
La Estructuración Dévica de las Formas, p. 31.
El vínculo espiritual que enlaza entre sí a los diferentes discípulos de un Ashrama en el desarrollo específico de un trabajo insinuado por el Maestro, es la simpatía atrayente, la amistad sincera y la cordialidad jovial del trato. Constituyen una especie de gran familia, dentro de la cual se le asigna un valor especial a la impersonalidad y a la realización del trabajo en el cual todos se hallan empeñados.
Todos los discípulos espirituales del mundo -tal como dice frecuentemente el Maestro- “son guerreros curtidos en mil batallas” y su reencuentro en el mundo dentro de sus grupos respectivos no se debe al azar, sino que es el testimonio de una acción perfectamente organizada de acuerdo con las oportunidades que ofrecen las incidencias kármicas en la vida de cada discípulo.
Mis experiencias espirituales. Vicente Beltrán Anglada. 1ª edición digital, pág 92
«Cuanto hablemos acerca del AGNI YOGA ha de tener forzosamente un valor cualitativo de síntesis pues, lógicamente, ha de repercutir dentro del corazón y ha de hacer vibrar sintónicamente cada una de las células físicas con los latidos del Centro místico del Logos que denominamos esotéricamente «el Corazón del Sol».
Voy a decirles a ustedes que Agni-yoga, tan sencillo de explicar y tan difícil de realizar, tiene como objetivo supremo hacer que el individuo se reconozca a sí mismo como una parte inseparable de la propia Voluntad de Dios, y que aprenda a distinguir entre su pequeño libre albedrío personal –que siempre limita sus capacidades creadoras- y la Voluntad Omnipotente de la Divinidad.
Introducción al Agni Yoga, p. 101 edición digital.
«El Mago ha de poseer una mente debidamente entrenada en el arte de la visualización, es decir, de creación de toda clase de imágenes y formas de pensamiento, así como ser capaz de mantener firmemente en ella y durante todo el tiempo que sea necesario “un cuadro” de las situaciones que quiera provocar en el ambiente previamente escogido. La visualización mental indica un alto grado de concentración, y los devas invocados bajo imposición mágica deberán “materializar” aquel cuadro y llevarlo a la objetividad con todas las propiedades físicas inherentes a la “corporeidad y tangibilidad”.
La Estructura Dévica de las Formas, capítulo XII.