Simplificando nuestra vida personal

En realidad fue esta sapientísima sensación de seguridad en el tiempo –si puedo decirlo así- la que acompañó la vida de los grandes profetas y videntes del pasado, capaces de leer perfectamente en los anales akásicos o históricos del planeta los hechos pertenecientes al pasado, al presente o al futuro de la humanidad.

Todo se reduce, al parecer, a la simplificación de nuestra complicada vida personal, a crear un hilo luminoso o Antakarana de Luz que eleve nuestra conciencia y tratar de ser conscientes a medida que vamos ascendiendo de cuanto SUCEDE dentro y fuera de nosotros, ya que según me ha sido posible comprobar en el Ashrama, sólo la elevación de la conciencia sobre la verticalidad del Antakarana de Luz por encima de las incidencias de nuestra vida temporal puede deparamos una visión perfecta de la Realidad.

Una Realidad que no depende necesariamente de la amplitud de nuestros conocimientos esotéricos, sino de nuestra habilidad por evadirnos de las complicaciones habituales de la conciencia, las cuales nos atan inexorablemente al pasado y nos impiden percibir las cosas del presente con la debida y necesaria claridad.

Mis Experiencias Espirituales. 1ª Edición electrónica, pág. 16

Voz

«…si nos referimos a voz, se nos dice – hablando en términos de magia que la voz es lo que produce la magia, y que la magia de cada plano se verifica porque hay una entidad, un arcángel – si me permiten ustedes que está emitiendo una voz, un tono, un sonido, que refleja una cualidad distintiva del Logos Solar.»

Analogía de los Siete Rayos, conferencia 10 Julio 1976.

 

Principio de Armonía

«… a pesar de los sucesos del tiempo, a pesar de la aparente intromisión de elementos subversivos dentro del aura etérica de la humanidad, a pesar del terrorismo, a pesar de las muertes violentas, a pesar de la guerra, recuerden que hay un principio de armonía que nosotros esotéricamente deberemos encontrar en nosotros mismos, y que la única manera de salvar este inmenso vacío es estar atentos, sabiendo que la atención es un aspecto monádico, pues la atención nada tiene que ver con la mente, la mente es el espejo donde se contempla la Mónada, nada más que esto, en cambio la atención es el aspecto creativo de nosotros mismos en relación con todo cuanto nos rodea, sea oculto, o visible y objetivo.»

 

El Discípulo y el Cambio en la Sociedad, conferencia 13 de septiembre 1986

Invocación y evocación

Podría añadir quizás dentro de este orden de ideas que el hombre habla (el sentido creador del Verbo) y que el deva escucha (la Voz del Silencio). El hablar y escuchar, la invocación y la evocación, armoniosamente compenetradas constituyen la síntesis de todas las cosas existentes. Pero, esta compenetración natural entre los hombres y los devas sólo puede provenir del esfuerzo humano por silenciar progresivamente sus apetencias personales y del creciente desarrollo de sus poderes invocativos.

Respecto al discípulo debemos indicar que el resultado de sus esfuerzos de apaciguamiento mental-espiritual es la conquista de la intuición, siendo ésta el Antakarana o vehículo de luz superior por el que asciende a las sublimes alturas donde establece contacto con el Maestro, con su propia Alma inmortal, con sus condiscípulos del Ashrama y con los Devas, las fuerzas vivas de la Naturaleza.
 
De cada una de estas Fuentes superiores recibe el discípulo las inspiraciones precisas y el poder necesario para manifestar ostensiblemente en la vida la gloria revelada de un perfecto Hijo de Dios, gloria hacia la cual tiende incesantemente dejando en cada recodo del Camino jirones de honra y de bienes personales.
La Jerarquía, los Ángeles Solares y la Humanidad. 1ª Edición electrónica, pág 145

Arquetipo Humano

«Así que todas los sistemas de yoga, todos los sistemas de entrenamiento espiritual-esotérico, y todas las escuelas esotéricas del mundo, están preparando al hombre sólo y únicamente para que pueda establecer contacto con el ser superior que llamamos el Ángel Solar o el arquetipo humano,…»

El proceso de Transmutación de la Substancia, conferencia 12 de abril de 1975.