«Nosotros deberemos volver a las fuentes, deberemos convertirnos de nuevo en niños, deberemos desandar lo andado y hacerlo mejor que lo hemos hecho, y esto exige un grado de atención formidable, porque implica la reorientación de hábitos queridos, deseados y mantenidos, y naturalmente faltos de control. Deberemos reorientar todo nuestro equipo mental, porque tenemos que ir del todo a la nada para convertirnos de nuevo en el todo.»
Sobre el fracaso y la ley del discipulado, conferencia 18 de octubre de 1984.
«El karma es, por así decirlo, la recopilación de todo cuanto hemos pensado, sentido, dicho o hecho a través de las edades; me refiero a la humanidad como un todo. «
El hombre y las facultades psíquicas superiores, conferencia 10 de junio de 1978
«No podemos liberar al discípulo del karma colectivo, constituye una parte de este karma o fruto amargo del tiempo, sino que por su propia ley va extinguiendo el karma de los demás…»
Las exigencias de la nueva era, conferencia del 1 de diciembre 1975.
«El karma es, por así decirlo, la recopilación de todo cuanto hemos pensado, sentido, dicho o hecho a través de las edades; me refiero a la humanidad como un todo. «
El hombre y las facultades psíquicas superiores, conferencia 10 de junio de 1978
«No podemos liberar al discípulo del karma colectivo, constituye una parte de este karma o fruto amargo del tiempo, sino que por su propia ley va extinguiendo el karma de los demás…»
Las exigencias de la nueva era, conferencia del 1 de diciembre 1975.
Entonces, cuando hablamos de una reacción de la pequeña voluntad, de “las pequeñas voluntades de los hombres” que ofrecen una resistencia al propósito de la propia Divinidad, entonces existe esta reacción que llamamos karma.
Y el karma, naturalmente, con el peso kármico no podemos hacer otra cosa que desenvolvernos dentro de un muro de tradiciones, dentro de un muro de atavismos, y cuando hablamos de querer ayudar el corazón está vacío; es la mente la que quiere ayudar, el corazón no se siente lanzado a ayudar, no hay compasión. Como dijimos el sábado pasado, la forma más elevada del amor humano actualmente es la compasión. Pero lo que hacemos es tener caridad, una pequeña caridad que no es la compasión universal que es la que siente el propio Dios, la que sintió Cristo hacia nosotros y que siente hacia nosotros. Entonces si tuviésemos en nuestras manos la compasión podríamos curar, sin el deseo, sin la voluntad, por el ímpetu del amor estaríamos curando, estaríamos enalteciendo el ambiente social que nos rodea, iniciado este enaltecimiento en los grupos esotéricos.
El Espíritu de Grupo y su poder curativo. Conferencia de 18 de noviembre de 1982
«Si vais profundizando en la atención diaria se os desarrollan las facultades cerebrales de percepción en niveles más sutiles. «
Experiencias en el mundo astral, conferencia 7 de mayo de 1981
«…si estamos atentamente, muy atentos hacia el sentido interno, ustedes verán como su vida gana, no tendrán necesidad de yogas ni de disciplinas, porque el mejor de los yogas es estar atento, porque el yoga es ganar atención, la meditación, trascendental o no, es ganar atención, si no tenemos atención para las cosas pequeñas difícilmente tendremos atención en las cosas grandes, por lo tanto, empecemos por las pequeñas cosas de la vida, ¿por qué esperar más?…»
El Paso que va de la Inmanencia a la Trascendencia, conferencia 14 de enero de 1987.
«…la conciencia que tenemos del plano físico tarde o temprano tiene que ser la conciencia astral o la conciencia mental o la conciencia búdica. Es decir, que los planos que aún nos aparecen como subjetivos cuando adquiramos la autoconciencia serán plenamente objetivos.»
Aspirando a la Iniciación, 26 de noviembre 1981
“Magia Blanca” 1ª Edición Electrónica, página 40
«El Verbo de Dios aquí en la Tierra somos los discípulos, y un discípulo tiene que aprender a juzgar las cosas con entera impersonalidad. «
Aspirando a la Iniciación, conferencia 26 noviembre 1981.
El verdadero desarrollo espiritual se demuestra siempre como «impersonalidad» y escapa sutilísimamente de la ostentación y de la espectacularidad. Por ejemplo, el Maestro trabaja siempre desde los niveles ocultos. El que mundanamente obtiene reconocimiento es el discípulo, el testigo objetivo y concreto del trabajo a desarrollar aquí en la Tierra. Para él es la gloria y también el fracaso. El Maestro, desde los niveles subjetivos se limita a inspirar y a observar. En la Jerarquía se prescinde, por tanto, de los absurdos prejuicios sociales, los cuales quedaron atrás, muy atrás, borradas sus huellas por la humildad del servicio y por la responsabilidad del Plan…
Mis experiencias espirituales, 1ª edición electrónica, página 91