«No podemos liberar al discípulo del karma colectivo, constituye una parte de este karma o fruto amargo del tiempo, sino que por su propia ley va extinguiendo el karma de los demás…»
Las exigencias de la nueva era, conferencia del 1 de diciembre 1975.
Una de las condiciones del discípulo es que no puede cristalizar en ninguna actitud, sino que él es la actitud correcta y perseverante. El valor de un argumento sólo es importante en el momento en que se produce, en cambio el valor de una vivencia es eterna. El argumento crea karma sea cual sean sus raíces, en cuanto a la vivencia, nos referimos a una vivencia espiritual y esotérica jamás crea karma sino que libera al individuo del karma.
El Espíritu de Grupo y su poder curativo. Conferencia de 18 de noviembre de 1982
Yo diría que Agni-yoga es en cierta manera un misterio de revelación, porque estamos prendidos del misterio que oscila dentro de la fuerza augusta de la propia soledad individual, estamos viviendo tan atentamente hacia todo cuanto nos rodea, la obra de Dios y la obra de los hombres, que prácticamente hemos dejado de pensar en nosotros mismos.
Al dejar de pensar en nosotros mismos se ha producido la rotura de las fronteras que limitan la conciencia humana dentro de sí mismo, se ha convertido en parte del Universo, pero, lo ha hecho en forma consciente, en forma creativa, ya no es la pequeña conciencia encerrada dentro de una esfera de limitaciones, esta esfera ha desaparecido, o dentro de esta esfera se ha proyectado con todo su ímpetu creador la vida de la Divinidad, y podemos decir que pensamos con la Mente de Dios y que sentimos con el Corazón de Dios y que actuamos con la Voluntad de Dios.
Hemos realizado la Trinidad en nuestra vida. Pero, no como un hecho espectacular, ni tratando de medir el esfuerzo, ni tratando de beneficiarnos del fruto de nuestras acciones, sino simplemente que se ha originado en nosotros aquello que forma parte del destino de la propia humanidad, que es revelar los misterios de la Divinidad, y cuando hablamos de iniciación, en un sentido esotérico, tengamos la convicción de que este misterio iniciático se está realizando místicamente en todos y cada uno de los momentos en que estamos silenciosamente expectantes, cuando estamos serenamente atentos, cuando estamos perfectamente adaptables a un medio dentro del cual vivimos, nos movemos y tenemos el ser.
“El Agni Yoga en la Vida Social Humana, Conferencia Madrid 24 de mayo de 1981
«¿Qué es la cuarta dimensión? Yo diría que es el espacio que nos permite ser conscientes de otras vidas y de otras criaturas que viven en el éter y que no podemos ver debido a que nuestro cerebro no está todavía ampliamente capacitado para ello.»
El hombre y el descubrimiento del mundo oculto, conferencia del 8 de marzo de 1975.
Otra idea que hemos tratado de introducir en este tratado esotérico sobre el Yoga se refiere a la relación existente entre cada uno de los aspectos del Yoga y cuerpos y vehículos de los seres humanos con los Planos de la Naturaleza, los Reinos en incesante evolución, los distintos planetas del Universo, las dimensiones del espacio, etc., refundido todo este conjunto dentro de la Gloria manifestada de Dios. El estudio de tales analogías permitirá una visión cada vez más completa del inmenso contenido universal. En realidad, hemos sometido a la inteligente consideración de Uds. un «círculo mágico de luz», lleno de paz, integridad y servicio, dentro del cual pueden sumergirse y experimentar en su interior la fuerza y el dinamismo de la acción correcta, así como la necesaria protección espiritual para poder mantenerse estables y serenos dentro del particular ambiente kármico. Sólo la firme y decidida intención, la fe y la serena confianza, así como el infinito estímulo de la buena voluntad, el gran agente realizador, pueden convertir en positivas y prácticas estas ideas, extraídas de lo profundo de la mente y del corazón. Cada uno de Uds. podrá adecuarlas perfectamente según la nobleza de su sentir y el incesante estímulo de sus almas anhelantes. Tal es, no lo duden, nuestro sentido ruego, nuestra profunda esperanza y el testimonio vivo de nuestra oración constante…
«Podemos decir también que nosotros somos células de los recuerdos de Sanat Kumara, que formamos parte de su cuerpo de expresión, entonces como es esta una vibración sintónica con el Señor del Mundo, podemos ponernos en contacto con sus recuerdos, con sus emociones, con sus pensamientos, y a esto lo llamamos integración, lo llamamos iluminación.»
Conferencia en Barcelona, 11 de junio de 1986,
La Iniciación marca siempre un grado determinado de Iluminación. Según se nos dice ocultamente, la Luz es una constante cósmica que jamás será conquistada en su totalidad. De ahí que cuando hablamos esotéricamente de Luz, de iluminación o de Iniciación, hacemos referencia siempre a un movimiento constante e ininterrumpido de expansión cíclica, no a una simple meta de llegada, adoptando con ello el punto de vista de los grandes Observadores Cósmicos.
La Iluminación -en lo que a nuestro Sistema solar se refiere- es una expansión de energías del segundo Rayo de Amor-Sabiduría. Las energías solares que provienen de este Centro de Amor llevando las energías puras de la Iluminación que redimen y liberan, proceden de la misteriosa estrella SIRIO e inciden sobre el Centro de SHAMBALLA a través del planeta JÚPITER. Afectan, por lo tanto, al Departamento jerárquico del BODHISATTVA o Instructor del Mundo y a todos los Ashramas de segundo Rayo dirigidos por el Chohán del mismo en nuestro planeta, el Maestro KUTHUMI.
Los Misterios de Shamballa (Pág 295 a 298)
«De manera que al decir que no hay que esforzarse, no hay que pasarse al extremo de decir que hemos de quedar pasivamente esperando que vengan a nosotros los bienes del Espíritu Santo, sino que hay que vivir en un estado de tensión creadora. No se trata de estar pasivamente a la espera de algo que no conocemos que ha de venir, sino a la silente espera de los bienes inmortales, sabiendo que tienen que venir por ley, para responder adecuadamente a los efluvios que van surgiendo de nuestra Mónada espiritual, encubierta por tantos velos de materia, de sustancia etérica de los cuerpos sutiles, y trabajar así siempre en un sentido creador.»
La Serena Expectación, conferencia 15 de mayo de 1988.