“Crecer en el tiempo es el móvil básico de toda posible forma de EGOÍSMO, hasta llegar el momento cumbre en la vida del ser humano en que se establece dentro de su conciencia una natural e inevitable réplica de carácter espiritual, llena de suaves aunque profundas reflexiones, que hacen que el alma del hombre empiece a «desnudarse» -simbólicamente hablando- de todo cuanto no le es imprescindible o necesario en el orden físico, emocional o mental. Es en este momento de «cíclica reorientación» de actitudes que el ser humano empieza a desvincularse de la potentísima Forma Psíquica del EGOÍSMO y a desarrollar aquella nueva condición humana basada en el olvido de sí mismo y en el servicio activo por toda la humanidad, buscando el bien del conjunto y no la gloria efímera de la autoglorificación individual.”
La Estructuración Dévica de las Formas, 1ª edición electrónica, p.69
«Más allá de la mente y conforme el observador va penetrando profundamente en la misma, quebrantando la resistencia de los elementos etéricos que condicionan los vehículos, nota con sorpresa que sus pensamientos pierden concreción, objetividad y consistencia, como si se diluyeran en el espacio, y penetra entonces en una zona de indecible quietud y recogimiento místico que le da razón y le orienta acerca de una especie de Ángeles cuyo divino cometido es ‘llenar de paz y armonía el corazón de los hombres». Son llamados esotéricamente «Los Ángeles del Equilibrio’.»
La Estructuración Dévica de las Formas, 1ª edición electrónica, p.43
«La Paz en la Tierra y el Reinado del Amor y de la Justicia solamente serán posibles a medida que los hijos de los hombres, cansados de retener en sus manos ‘tantas cosas ilusorias’, vayan dejando de acumularlas en el tiempo y decidan definitivamente abrir sus mentes y corazones al devenir de una vida más noble y fecunda y acojan la ley de fraternidad que ya existe en los mundos invisibles u ocultos de la Naturaleza como la obra común de toda la humanidad.»
La Estructuración Dévica de las Formas, 1ª edición electrónica, p. 27
“Nuestra experiencia de contacto angélico nos ha permitido entrever un lenguaje dévico de carácter universal, como el que distingue a las notas de la música, formado de sonidos (los de la propia Naturaleza); de signos aritméticos, basados como los nuestros en ciertos símbolos de carácter cósmico, y de una extraordinaria profusión de colores, los cuales, al parecer, constituyen el contexto o tema básico de una conversación.”
La Estructuración Dévica de las Formas, 1ª edición electrónica, p. 24
Nuestra experiencia de contacto angélico nos ha permitido entrever un lenguaje dévico de carácter universal, como el que distingue a las notas de la música, formado de sonidos (los de la propia Naturaleza); de signos aritméticos, basados como los nuestros en ciertos símbolos de carácter cósmico, y de una extraordinaria profusión de colores, los cuales, al parecer, constituyen el contexto o tema básico de una conversación.
No podríamos atrevernos en manera alguna a penetrar el misterio inefable de la ESTRUCTURACIÓN DE LAS FORMAS de la Naturaleza sin tener en cuenta el poder del lenguaje dévico como elemento básico de CONSTRUCCIÓN.
En un capítulo precedente hicimos referencia al significado oculto del NOMBRE de los Devas y de los hombres para producir las actividades mágicas que conducen al embellecimiento de las formas que constituyen la vida de la Naturaleza y de los ambientes sociales del mundo, siendo los llamados MÁNTRAMS unos sonidos específicos, reconocidos por los investigadores esotéricos, con el suficiente poder como para atraer la atención de determinados grupos de Devas y producir a través de Ellos algunos efectos de características mágicas en los niveles físico, astral o mental.
EL LENGUAJE DÉVICO