El Agua de Vida más abundante

El AGNI YOGA –apreciado desde el ángulo de visión del Ashrama– aparece como «el Agua de Vida más abundante» a la que hizo referencia Cristo y que simbolizaba el Aguador Celeste o Signo Zodiacal de Acuario que ha de regir una considerable extensión de nuestro ciclo histórico planetario.
Todo se fusiona y todo se unifica al llegar a ciertos estadios de vida dentro de los mundos y de las humanidades, singularmente en las Eras de transición zodiacal como esta que estamos viviendo… Parece entonces como si los DIOSES de los infinitos Universos se pusieran de acuerdo para ayudar a la humanidad o a las humanidades de los distintos sistemas de mundos que constituyen el Cosmos, por pequeños y humildes que sean y por indefensos que aparentemente se hallen…
 
Las Potencias Cósmicas que rigen los sistemas estelares y todas las Galaxias constituyen una gigantesca e ignorada familia, cuidando del bien de todos los seres –Hijos de Dios– que desde luengas y misteriosas edades están siguiendo el rastro de su Padre eterno a través de los Cielos infinitos. Tal es la Ley de Vida de los Universos y tal es el Misterio que trata de descubrir e interpretar la Ciencia mística del AGNI YOGA…

Sensibilidad al Alma

«En otro nivel, pero siguiendo siempre las leyes inmutables de acercamiento humano que rigen la evolución social de la humanidad, todos los seres humanos que de una u otra manera se esfuerzan, trabajan y luchan por los demás, olvidados de sí mismos en el gozo supremo de la acción social, demuestran sensibilidad al Alma y cumplen con su deber preparando el camino de su Iniciación como discípulos en el corazón del Maestro.» 

Conversaciones Esotéricas, 1ª edición digital, p.62

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Contacto con nuestra Realidad Espiritual

«Dentro del marco de esta bien definida orientación hacia la Luz, o Sendero de Reconocimiento, deberemos iniciar ahora el proceso de contacto con nuestra Realidad espiritual. No deberemos detenemos, pues, en el ejercicio intelectual de analizar las cualidades maravillosas del Ángel Solar, centro espiritual de nuestra vida, sino que hay que intentar establecer contacto consciente con su radiante naturaleza divina y acoger dentro del corazón la Luz inmortal que Él reserva para nosotros desde el principio mismo de nuestra historia como seres humanos. «

Conversaciones Esotéricas, 1ª edición digital, p.139

Vamos a entrar definitivamente en una fase eminentemente práctica en orden a nuestras concepciones más elevadas y de acuerdo con las capacidades de acción que hayamos sido capaces de desarrollar durante el curso de nuestra vida como aspirantes espirituales.

Pasar del Sendero de Reconocimiento de la Verdad al de la conquista de la misma, trasladarnos de la simple idea orientadora al gozo supremo de la acción, o Sendero de Cumplimiento, implicará quizás un tremendo esfuerzo, debido a que a través del tiempo hemos establecido una serie incalculable de hábitos, mentales, emocionales y físicos que nos impulsan hacia otras direcciones y nos obligan a seguir fatalmente “una línea de mínima resistencia” impuesta por las tradiciones y atavismos del pasado, con su interminable secuela de esperanzas, deseos y temores. ..

Todos somos Uno en el Seno del Padre

«Démonos cuenta cómo de manera imperceptible, aunque progresivamente, cede en nosotros la habitual tensión intelectual del pensamiento y nos sentimos proyectados hacia aquellas zonas de quietud y de recogimiento espiritual que preludian la revelación de las grandes verdades cósmicas. Pese al tremendo dinamismo que inflama los éteres planetarios y que converge en nuestro diario vivir, una nueva gravitación se revela en el corazón del ser humano y un nuevo sentimiento de honradez y de sinceridad hace posible que en muchos sectores de la vida social humana se realicen las proféticas palabras de Cristo de que “…Todos somos Unos en el Seno del Padre…” 

Conversaciones Esotéricas, 1ª edición digital, p.162

Gloria de la Revelación

«Lo místico debe “hacerse carne”, tal como es de Ley que suceda en la vida del Iniciado y ahora -permítanme que me refiera a este eterno ahora- deberíamos vivir la gloria de la revelación del Ángel Solar en nuestra existencia física.» 

Conversaciones Esotéricas, 1ª edición digital, p.163