«El discípulo de la Nueva Era debe actuar “desde arriba y hacia adentro” y no “desde abajo y hacia afuera”. Sólo viviendo de esta manera, al amparo de la propia Vida cósmica en el corazón, libres de presiones y de disciplinas de orden externo, la Vida interna que es nuestro verdadero YO, hallará por sí misma los cauces supremos que llevan a la Liberación… «
Conversaciones esotéricas, p.119
Cuando una persona fallece y deja el cuerpo físico, hay que dejarla en paz para que goce profundamente de la liberación de las cadenas que le ataban a la materia más densa de la manifestación kármica en aquellos niveles específicos que la ley previsora de la Naturaleza ha dispuesto para tal fin. No hacerlo así es crear karma.
«El Bien y el Mal, simbólicamente hablando, han desaparecido de la vida del Iniciado…, sólo queda dentro de su vida y como una natural consecuencia de su estado de Pureza, aquel estado de beatitud celeste que está más allá y por encima del Bien y del Mal.»
Conversaciones esotéricas, p.118
El Bien es también un fruto de las actividades humanas y, a igual que los actos incorrectos e inconsecuentes, también ha ido creando una Entidad psíquica, aunque de naturaleza benigna y dotada del Espíritu de Salvación. Esta Entidad, creada en el transcurso de las edades con la substancia de los mejores pensamientos y sentimientos humanos, constituye la Luz que ilumina en los momentos de turbación, o cuando estamos bajo los efectos de grandes crisis y tensiones. Esotéricamente se la denomina “el Ángel de la Presencia”
Conversaciones esotéricas, p.118
Un tipo especial de Devas de la Sensibilidad ubicados en un definido nivel dentro del Esquema Emocional de la Naturaleza intervienen directamente en la evolución de la sensibilidad humana y realizan la desconocida y misteriosa alquimia de transmutar el deseo de los hombres en aspiración superior, activando en sus corazones las cualidades sensibles superiores que se manifiestan en las cálidas emociones humanas y en sus insaciables anhelos de perfección. A esta categoría de Ángeles se les denomina esotéricamente «los Ángeles del Equilibrio» y son especialmente invocados cuando el hombre alimenta en su Corazón encendidos anhelos de integridad y pureza.»
Estructuración Dévica de las Formas, p. 75
“Estructuración Dévica de las Formas” 1ª Edición electrónica, página 17