«Lo místico debe “hacerse carne”, tal como es de Ley que suceda en la vida del Iniciado y ahora -permítanme que me refiera a este eterno ahora- deberíamos vivir la gloria de la revelación del Ángel Solar en nuestra existencia física.»
Conversaciones Esotéricas, 1ª edición digital, p.163
«….el gozo supremo del Ángel Solar es ayudar “desde arriba” al osado e intrépido investigador y al sincero aspirante, al discípulo espiritual que lenta y trabajosamente está hollando lo que hacia EL conduce.»
Conversaciones Esotéricas, 1ª edición digital, p.142
Estudiar el Ángel Solar representa tratar de descorrer el gran Misterio del corazón del hombre. Un Maestro ha dicho: “La cuestión de los Ángeles Solares o Dhyanes del Fuego es un misterio profundo y todo el tema está tan entretejido de leyendas intrincadas y misteriosas, que los estudiantes esotéricos desesperan de lograr la deseada claridad mental.” Hay no obstante ciertos indicios que seguidos atentamente pueden darnos la clave de este aparente misterio. Una de ellas es la función de intermediarios entre la personalidad del hombre en los tres mundos y aquella chispa inmortal, con todos los poderes y atributos de la Divinidad, que llamamos Mónada o Espíritu.
Si hiciéramos regularmente aquí las meditaciones, con un ritmo, este ritmo crea un talismán. Al hablar de esto, ya hablamos de la fuerza dévica; un Deva recoge estas energías y les da una forma determinada, la forma que tenga el propio Deva, una forma que tiene la extensión que puede llegar hasta donde esté cada uno de los miembros del grupo, y en un momento de necesidad tu invocas la fuerza del grupo y a través del Ángel, recibes toda la fuerza que ha sido acumulada durante el proceso de la estructuración de las meditaciones, y hay una ayuda, si tienes un problema, invocas la fuerza del grupo.»
Los Talismanes, conferencia del 11 de Junio de 1981
Comprendí desde lo profundo de mí mismo el valor inefable de las palabras del Maestro y desde entonces trato de cumplirlas en mi mente y corazón lo mejor que puedo. Finalmente el Maestro, frente a mí y rodeado de los demás miembros del Ashrama, me pidió solemnemente, y su pedido tenía el carácter de un juramento inviolable, si prometía acatar la ley del grupo hasta sus últimas consecuencias y si decidía vivir en lo sucesivo la vida del discípulo, de disciplina natural, de orden espiritual y de resolución indomable frente a todas las personas, hechos y experiencias de la vida
La entrada y admisión en un Ashrama y la participación en los misterios de luz que constituyen su vida, no es una prerrogativa de ciertos seres privilegiados, especialmente dotados para esta clase de actividad.
Se puede asegurar honradamente que todos los seres humanos tienen el mismo derecho ante la Ley que rige el Ashrama. Sólo les es exigido a los candidatos una cosa: el deber de olvidarse de sí mismos en favor de los demás.»
La Jerarquía, los Ángeles Solares y la Humanidad, 1ª edición digital, p.39.
Es en este momento de «cíclica reorientación» de actitudes que el ser humano empieza a desvincularse de la potentísima Forma Psíquica del EGOÍSMO y a desarrollar aquella nueva condición humana basada en el olvido de sí mismo y en el servicio activo por toda la humanidad, buscando el bien del conjunto y no la gloria efímera de la autoglorificación individual.