31 julio 2008
Nos hallamos, como verán, al principio de un nuevo orden de cosas y al borde de unos grandes y profundos cambios en el orden social y humano, debidos a la presión ejercida por la Constelación de Acuario sobre la totalidad del planeta. Pero, no olvidemos en ningún momento que tales transformaciones individuales y sociales no adquirirán aspectos positivos de identidad planetaria si no entrevemos en una cierta medida la influencia de los Ángeles, de los Devas o de las Energías Individualizadas de la Naturaleza en la vida de la humanidad.
Deberán ser verificados grandes intentos en tal sentido, singularmente en lo que respecta a los aspirantes espirituales del mundo, algunos de los cuales, profundamente impresionados por los grandes avances científicos y tecnológicos de los últimos tiempos, han dejado un poco de lado quizá la Regla de Oro de los discípulos en no importa qué edad de la historia planetaria, cuyo objetivo era y ha sido siempre crear «Magia Blanca” en sí mismos y a su alrededor, una tarea de la más elevada trascendencia, imposible de ser realizada si no ha sido establecido un previo y consciente contacto con los augustos Devas que desde el principio de las edades estuvieron entrañablemente vinculados al karma de los hijos de los hombres.
Hay que reconocer, por tanto, ya que de no hacerlo avanzaremos muy lentamente por el Sendero de la Evolución, que los Ashramas de la Jerarquía, a los que todos sin excepción deberemos acceder algún día, han seguido fielmente aquella Sagrada Regla de Oro, la cual está basada en la comprensión del significado intimo y profundo del SILENCIO DEL CORAZÓN que permite a los verdaderos discípulos «ver y oír» en los mundos invisibles y, más adelante, cuando la palabra haya perdido para siempre la posibilidad de herir, adquirir el poder de «invocar a los dioses inmortales», es decir, a los Ángeles o Devas que realizan su evolución paralelamente a la de los seres humanos.
Podríamos decir al respecto que algunas de sus esplendentes Jerarquías están tan íntima y estrechamente unidas a la vida de la humanidad que pueden intercambiar sus experiencias angélicas con aquellos hijos de los hombres que posean sensibilidad espiritual y hayan desarrollado en una cierta medida el amor a la Raza. Según se nos dice esotéricamente, algunos de estos Ángeles pasaron anteriormente por la evolución humana y son «tan extraordinariamente conocedores de la psicología del hombre» que saben de sus más ocultos y profundos deseos y de sus más elevadas aspiraciones. No es en vano, pues, que en literatura esotérica se les denomine con justicia «Ángeles Familiares».
Extracto tomado del libro “Estructuración Dévica de las Formas”
ACERCA DE LA MEDITACIÓN
Aprovechando la gran corriente cíclica que, operando desde todos los niveles posibles de percepción, está presionando las mentes y los corazones de los seres humanos atrayendo cada vez más su atención hacia el tema meditativo, hemos considerado que sería interesante tal vez, presentar acerca del mismo un tipo de visión ashrámica libre de complicaciones técnicas. Trataremos de hacerlo, tal como es nuestra costumbre, desde el ángulo de nuestra propia experiencia y dejando de lado las consideraciones generales y comunes que, frente al devenir de los grandes acontecimientos zodiacales, aparecen como algo yerto, frío o estéril. Nuestra visión acerca de la Meditación será genuinamente universal, arrancando de los grandes Arquetiposuniversales y haciendo converger estos Arquetipos en el centro mismo de la sociedad humana, cuya meta infinita en orden a la conciencia social, es la redención del ser humano.
Es evidente que la ciencia de la meditación, como técnica de contacto trascendente, tiene sus raíces en lo más profundo e inefable de la creación del Universo. Cuando decimos, por ejemplo: "en Él vivimos, nos movemos y tenemos el Ser", estamos expresando nuestra relación y unión con Dios, estamos realmente proclamando que Dios medita y que nosotros somos el fruto de esta meditación o creación y que todo cuanto existe en la vida particular, familiar, profesional y social, no es sino el fruto de las meditaciones y creaciones de los hombres. Esto sólo como un leve indicio del aspecto trascendente de la meditación, como el elemento de vinculación entre Dios y el ser humano y que al llegar a cierto definido punto se convierte en creación. Tal como iremos viendo conforme vayamos adentrándonos en el tema, meditación y creación son términos sinónimos y aspectos consubstanciales de la vida de todo ser viviente y de toda cosa creada. El vínculo entre meditación y creación se puede hallar en el amplísimo sistema de relaciones que el hombre puede establecer con las cosas que le rodean, con las personas con las cuales entra en contacto y con la propia divinidad infundida en su propia vida y expresándose como Yo Espiritual. En el primer caso, en el de relación con las cosas que le rodean y que constituyen su medio ambiente, el hombre desarrolla el intelecto, en el segundo, en su vinculación con los demás seres humanos, desarrolla el aspecto amor y en el tercero, en su íntima unión consigo mismo buscando el propósito o móvil que rige y condiciona su vida, se va acercando a Dios y desarrolla el aspecto dinámico de la voluntad. Como verán, hemos sintetizado muy rápida y sencillamente los tres grandes aspectos meditativos que constituyen en su totalidad la vida de cualquier ser humano y que, conforme iremos analizando, representan los tres estadios o fases
evolutivas de la meditación de la Divinidad tal como se va expresando o exteriorizando a través de nosotros.
(Extracto tomado del libro “Los Misterios del Yoga”, página 147 Edición Electrónica nº 1, Asociación Vicente Beltrán Anglada.)
17 julio 2008