«Ahora bien, lo que siempre tengo interés en señalar es que cuando estéis escuchando -no un pensamiento mio, sino cualquier cosa-, no hagáis obstrucción mental, seguid con atención aunque aparentemente no comprendáis nada, llegad al final, porque entonces hay una síntesis y te das cuenta que lo has comprendido todo.
Aparentemente la mente no capta el sentido, pero si hay atención el corazón está recogiéndolo todo, entonces el corazón le brinda a la mente la posibilidad de saber aquello que ha estado escuchando con el corazón; aquello se llama sabiduría infusa, que ha existido siempre, es la fuerza que hay dentro del corazón la que estimula a la mente para alcanzar las altas cimas del mundo abstracto,…»
La Tendencia Esotérica de los Nuevos Tiempos, conferencia 24 de diciembre de 1981.
Los tiempos han evidentemente cambiado. Al menos así lo reconocemos desde el ángulo de la visión oculta. El trabajo de trasladar las energías del mundo espiritual al mundo físico exigirá, sin embargo, un cambio asimismo fundamental en la vida de la humanidad y en su sistema social de relaciones, obligando a los sinceros aspirantes espirituales que sientan arder esta llama de comprensión en sus corazones a someterse a unas reglas simples, de carácter inédito y de alcances insospechables.
Según palabras del Maestro– «será introducir la Nueva Era en el mundo y preparar el Camino del AVATAR». Bien, estas palabras quizás las habremos oído ya en otras ocasiones, pero algo es nuevo y evidente –al menos así es apreciado desde la profundidad silenciosa del Ashrama– y es que los nuevos tiempos, inducidos por nuevas corrientes de vida astrológica, sólo serán efectivos y prácticos si las mentes y los corazones de los hombres se someten a una profunda y radical transformación.
«Cuando la mente está vacía y el corazón empieza a hablar da la sensación de que habla el corazón y que calla la mente, y que hay un trastoque de valores y que el corazón piensa y la mente siente, es una cosa que hay que experimentarla, no se puede expresar con palabras como tampoco podemos expresar la naturaleza de la luz.»
La Tendencia Esotérica de los Nuevos Tiempos, conferencia 24 diciembre 1981
«La tendencia esotérica de los nuevos tiempos es que la persona se dé cuenta de que todo lo construido en su mente, las cosas que ha ido acumulando a través del tiempo tiene que dejarlo y, sin embargo, estar tranquilo, estar sereno…. «
La Tendencia Esotérica de los Nuevos Tiempos, conferencia 24 de diciembre de 1981
«Entonces, el desafío lo provoca el sufrimiento, el sufrimiento cuando llega una tensión extraordinaria te sitúa en el mundo espiritual o en el camino espiritual y, entonces, viene la lucha de Arjuna contra sus vehículos, el yo con su mente, el yo contra sus emociones, el yo contra sus tendencias instintivas, y entonces viene también aquella posibilidad que tiene el yo de considerarse completamente aparte de sus vehículos, porque se da cuenta de que al tener la capacidad de pensar, y que al propio tiempo puede contemplar sus pensamientos, le llega la seguridad de que él como «yo» no es el pensamiento.
La gente, en general, no puede vivir sin algún género de creencia religiosa, pero en beneficio de la verdad que ellas inconscientemente buscan, habría que someter a su consideración mental o grado de comprensión espiritual un tipo de ideal, de religión o de creencia que no las ligara a ningún compromiso de carácter psicológico, que no torturara su ánimo con imágenes y presentaciones dogmáticas de la Verdad o sumiera sus espíritus al terror de las consecuencias de las malas acciones.
La fórmula espiritual de los nuevos tiempos es esta que impartió el Maestro en una reunión de estudio dentro del Ashrama: «La Verdad ha de presentarse de tal manera que CONVENZA SIN ATAR Y QUE ATRAIGA AUN SIN CONVENCER… Y esto sólo puede realizarlo el lenguaje del corazón». Me pregunto, sin embargo, cuantos serán los discípulos mundiales capaces de introducir la energía cósmica que mueve los nuevos tiempos dentro de sus corazones y hacer que opere allí la magia de transmutación necesaria que convierta este centro cardíaco en el depositario único de la sabiduría divina.