«Quisiera remarcar lo que siempre he dicho al empezar nuestras conversaciones esotéricas y es que todo cuanto se diga aquí deben aceptarlo sólo y únicamente como una hipótesis mental… aceptando solamente aquello que su razón les asegure que es realmente asequible a ustedes y pueden aceptarlo libremente, o bien, entrar en la suspensión de una duda inteligente, entendiendo bien el hecho de que estamos inmersos dentro de un océano de luz, de vibración y de energía, del cual solamente tenemos pequeñas nociones.»
Practica el Silencio: Lo que realmente necesitamos es darnos cuenta, «sin lucha ni resistencia alguna», de las cosas que sobran en nuestra vida no para sofocarlas ni para destruirlas, sino para que nos revelen, «sus verdaderas razones y motivos»…
Investiga y comprende que La atención y/o la Serena Expectación permiten mantener una actitud establecida y estabilizada. Hay que permitir que La iluminación Superior llegue por medio de los cuerpos superiores al cerebro físico. Uno no llega a La Verdad…La Verdad llega a uno…
Practica el lenguaje del Corazón ya que debemos poner la mente al servicio del corazón. El corazón exige una nueva comprensión y un acercamiento más sencillo y más humilde a la Verdad.
Actúa «Como SI» desde el fondo del corazón según tus mejores capacidades y según tu conocimiento más elevado. En virtud de este inevitable proceso de, SUSTANTIVAR Y/O DE SUSTITUCIÓN, nos convertimos en «lo mejor que hay en nuestro interior»
La Sensibilidad, conferencia 13 de septiembre de 1975.
«…¿qué pasará….cuando el cuerpo físico esté completamente integrado, cuando la emoción humana esté plenamente armonizada e integrada, y cuando el cuerpo mental esté completamente integrado en sus funciones como recipiente de la fuerza magnética de la evolución, tras la conquista de una serie infinita de verdades o misterios menores? Sencillamente, que por la fuerza de las cosas, por aquel gran misterio del cristianismo esotérico, que tiene que ver con el Cáliz y con el Verbo, el Verbo se manifestará lo quieran o no lo quieran reconocer los hombres de ciencia o los esotéricos de tipo elemental-intelectualizado, porque se trata de un misterio. «
El Sendero del Arquetipo Divino, conferencia en Barcelona, 1 de Octubre de 1975.
«…el control emocional es la base, el sostén para poder ingresar en un ashrama y recibir las dos primeras iniciaciones menores, y después continuar, porque existe el poder que nos empuja a hacerlo, no es nuestra voluntad, es la voluntad del Creador, del cual emanamos y al cual retornamos, es la Casa del Padre ¿verdad?, hasta que finalmente alcanzamos la paz, la plenitud, ya no tiene historia el hombre, es la historia del Universo, él es un pequeño punto de la historia del Universo, o un punto luminoso, vibrante.»
Analogía entre Razas e Iniciaciones, conferencia en Barcelona, 4 de mayo de 1988
La venida del Instructor del Mundo. Barcelona 12 septiembre de 1987
«La música, para mí, es lo más importante para sublimizar la vida del hombre, me refiero a la música, no a los ruidos. Y hay que tener en cuenta que los pobres devas del éter están fastidiados a veces por esta tendencia moderna a transmitir ruidos y no música…»
La Relación Espacio-Éter, conferencia 12 de marzo de 1988
“El instinto musical que va despertándose en muchos seres humanos en los momentos actuales, debido a la aproximación dévica, forma parte integrante de este proceso de estructuración del lenguaje universal. Una gran cantidad de Egos humanos que reencarnaron en los tres últimos lustros llevan en su interior, como herencia preciosa de la evolución del sonido, este instinto musical que les conecta, sin que ellos se den cuenta, con el mundo dévico.
En términos ashrámicos, a estos Egos se les denomina ‘piedras musicales’ y deben constituir la base del lenguaje del futuro. Por poco que se analice esta idea, se observará que la evolución, en lo que hace referencia a la fonética del lenguaje, tiende hacia la musicalidad y que la unión fraternal entre los seres humanos y los Devas deberá realizarse a través de la música como sistema de acercamiento y contacto.”
Los Misterios de Shamballa, 2ª edición electrónica, p. 178.