«…si aceptamos que somos células conscientes del Cuerpo de Dios, nuestro interés será el de cooperar con la Madre Fuerza que nos da vida, y entonces surgirá, lógicamente, un nuevo cúmulo de valores diferentes de los reconocidos hasta aquí, de entregar nuestra vida, de ser partícipes de Su voluntad, de hacer posible que la parte del plan que esté a nuestro alcance quede bien delimitado en nuestra mente y corazón y podamos actualizarlo ¿verdad? Entonces, el enfoque es muy diferente, el de la persona que le pide a Dios del que se ofrece a Dios. Solamente esto. Todo cuanto estamos diciendo aquí es para ver si podemos hacer algo. De momento estamos aquí en paz, ya es algo ¿verdad?»
La Ley de la Jerarquía y los Rayos, 8 de enero de 1977
«Lo cósmico puede ser la gran aventura que podemos iniciar hoy sin dejar de cumplir fundamentalmente con los problemas kármicos de la vida cotidiana. Solamente bajo las alas de lo cósmico podemos tener el suficiente valor para resistir las pequeñas pruebas de la vida a las que tanta importancia asignamos. «
La Ley de Jerarquía y los Rayos, conferencia del 8 de enero de 1977,
Podemos ir más allá constantemente pues una de las misiones del hombre, cuando ha llegado a cierto punto de su vida espiritual, es PERDERSE conscientemente en el profundo vacío de las dilatadas e insondables perspectivas de lo cósmico, allí en aquellas indescriptibles avenidas de luz que utilizan los Logos inmortales para recorrer los ciclos del tiempo.
Quizás no sea necesario hacerlo para tener una noción directa de lo que el término “luz solar” significa para nosotros en relación con nuestros vehículos inferiores, con nuestra alma y con el propio Espíritu. La luz del sol contiene infinidad de cualidades y matices, que sólo el conocimiento y comprensión del mundo dévico puede aclarar en una inteligente y apreciable medida.
Una de estas cualidades o matices solares, de la que dimana en esencia la frase inmortal “manto de amor y sacrificio” corresponde a un rayo especial que surge del CORAZÓN místico del Sol y encarna en el Ángel Solar.
ACERCAMIENTO CONSCIENTE DEL HOMBRE A SU ÁNGEL SOLAR
Ahora bien, en el proceso de recapitulación o en el proceso de memorización por la mañana de lo que ha sucedido en el plano astral hay que tener en cuenta el valor sustancial del observador, del pensador, de no identificarse con su creación, con sus circunstancias, con su ambiente, con lo que ha creado, con lo que ha vivido….»
La Liberación del Alma, conferencia 12 de abril de 1980
La opción que se presenta al aspirante espiritual que ha decidido vivir expectantemente, orientado realmente hacia la vida social, es cómo comportarse, o si hay un sistema de comportamiento, o si hay una disciplina que le induzca a cierta acción más o menos matizada dentro de este orden social, yo diría que a medida que vamos siendo expectantes, que vivimos observando muy profundamente todo cuanto ocurre, es cuando realmente somos sociales, porque dentro de la sociedad existe el conflicto de los opuestos, o el conflicto de los distintos Rayos, o el conflicto de las distintas tendencias dentro de la propia vida social.
Dentro de estas fricciones deberemos permanecer incólumes, deberemos permanecer silenciosamente expectantes, sin reacciones de tipo psicológico que tiendan hacia la auto glorificación del ser, o del sentirnos alguien en el mundo de los hombres, y siendo humildes; pero, claro, como todo esto constituye parte de lo que hemos aprendido durante siglos no le damos mucha importancia, es decir, que habrá que partir de cero, aprender que nuestra vida social tenga un sentido, un sentido espiritual, naturalmente, un sentido dentro del cual la amabilidad, por decirlo de alguna manera, reemplace este sentido agresivo que tenemos siempre, permanentemente dentro en el corazón.
“El Agni Yoga en la Vida Social Humana», Conferencia Madrid 24 de mayo de 1981
«Antes creíamos, …. que la persona podía vivir en el éxtasis buscando a Dios, conversando con Dios, y estando constantemente en esta íntima y mística comunión, olvidándose que la vida de Dios es participación. La única manera de quebrantar las leyes que obligan al ser humano a nacer y a morir, de detener la Rueda de Samsâra, esta rueda de muerte y nacimiento, de karma incesante, de acumulación de premios y castigos a través de las edades, es que el hombre sea capaz de compartir con los demás aquel diseño, aquel arquetipo, aquel fuego, aquella fuerza que ha adquirido en la lucha por la revelación de él mismo. «
Las Leyes de la Evolución del Hombre, conferencia en Barcelona, el 1 de agosto de 1974.