Por grados de atención y de serena expectación avanza el discípulo por las dilatadas áreas del conocimiento superior y va siendo consciente en esta medida de todo cuanto le es necesario para el normal desarrollo de la acción mágica o creadora.
Va aprendiendo de esta manera que la atención de su alma no es una cualidad mental, sino que es una proyección del propósito de Dios, o de su Mónada, en su vida de discípulo, por cuyo motivo su visión de las cosas y de los acontecimientos sufre un cambio profundo y radical, apreciando entonces muy claramente la distinción existente entre la mente, la atención y el propósito.
Situando cada cual ordenadamente en su vida y comprendiendo profundamente también que el desarrollo espiritual es progresivo y va –en lo que a él respecta– de lo universal a lo particular, comprendiendo en virtud de ello qué es lo que quería significar el CRISTO con Su divina exhortación: “BUSCAD PRIMERO EL REINO DE DIOS (lo universal) QUE LO DEMÁS (las condiciones particulares o personales) SE OS DARÁ POR AÑADIDURA”.
Hay que tener presente de acuerdo a lo dicho anteriormente, que el Propósito de Dios está esenciado en la Mónada espiritual, que la Atención viene proyectada desde el Ángel solar o Yo superior y que la Mente es el instrumento de que se vale el Ángel solar para imprimir vida espiritual a la personalidad organizada del discípulo.
Magia Organizada Planetaria, 1ª Edición electrónica, página 108
“El arte de la Magia que tratamos de poner al alcance de los verdaderos y sinceros aspirantes espirituales de nuestros días, ha de asentarse naturalmente en el correcto desarrollo de los centros o chacras etéricos, lo cual exigirá de ellos un tremendo esfuerzo de juicio y voluntad y una fuerte dosis de amor impersonal, así como el humilde reconocimiento de que poder alguno alcanzado no ha de redundar en provecho individual, sino que ha de ser una aportación inteligente a la evolución del conjunto de la Raza.”
Magia Organizada Planetaria, 1ª edición electrónica, p.43
«Cuáles son las condiciones operativas de la Magia? o, mejor dicho, ¿cuáles son las condiciones mediante las cuales podríamos convertirnos en verdaderos Magos blancos? Partiendo de la idea de que ‘somos hechos a imagen y semejanza de nuestro divino Padre Creador’ y que, por tanto, estamos capacitados para crear, éstas serían las requeridas condiciones:
a. Poseer una personalidad perfectamente coordinada
b. Haberse liberado en una gran medida del sentimiento de separatividad.
c. Sentirse completamente libres de conceptos doctrinales, confesionaleso religiosos.
d. Haber vencido el sentimiento de orgullo y ambición.»
Magia Organizada Planetaria, 1ª edición electrónica, p.34
El proceso evolutivo del átomo constituye uno de los grandes secretos de la Magia. Al átomo químico –debido a su aparente insignificancia– no se le concede gran importancia en los estudios esotéricos corrientes.
Pero, sin estos minúsculos cuerpos atómicos no podrían existir cuerpos organizados en la vida de la Naturaleza, ni aún el gigantesco cuerpo del sistema solar podría existir. Un átomo, examinado desde el ángulo de percepción de la clarividencia causal, es un universo en miniatura, pero para no elevar demasiado el concepto en nuestro estudio de la Magia organizada, lo analizaremos sólo desde el punto de analogía con el ser humano y lo consideraremos como el elemento básico de creación de los conjuntos moleculares o celulares mediante el cual son estructurados sus tres cuerpos de expresión en los tres planos inferiores del sistema solar, el físico, en sus dos vertientes densa y etérica, el astral y el mental.
LA ESTRUCTURA MOLECULAR DEL UNIVERSO
“El Mago ha de vencer el sentimiento de separatividad. La pregunta que nos asaltará de inmediato es la de ¿cuál es la causa de la separatividad humana? Hablando muy científicamente, podríamos decir que es la falta de integración espiritual o de coordinación inteligente entre los tres vehículos mediante los cuales se expresa el yo personal o alma en encarnación.”
Magia Organizada Planetaria, 1ª edición electrónica, p.37
“El Espacio, según se nos dice ocultamente y la Ciencia con el tiempo deberá confirmarlo, es la Matriz de todas las creaciones. Tiene una absoluta capacidad de respuesta a todas las vibraciones, ya sean las que provienen del más humilde átomo o del más glorioso Arcángel. Esto es así porque cada tipo de conciencia absorbe –si podemos decirlo así– una porción más o menos extensa de espacio para verificar dentro de la misma el experimento creador que responda a las necesidades de su vida evolutiva. Por extraño y misterioso que parezca, el Espacio suministra ‘automáticamente y sin esfuerzo’ el ETER cualificado, o substancia primordial, que precisa cada centro creador.”
Magia Organizada Planetaria, 1ª edición electrónica, p.14