El Reino de Dios

 «Estamos tratando noblemente de buscar el Reino de Dios. ¿Se dan cuenta de lo que significa esta afirmación? Si cuando hablamos de Dios, no en el sentido pragmático sino en el sentido metafísico, no en un sentido filosófico sino en un sentido muy íntimo porque lo sentimos alentar en nuestro corazón, nos damos cuenta de que todo lo que hasta aquí hemos adquirido carece de valor; y que el conocimiento ata por glorioso que sea, porque el hombre debe empezar a enfrentar las situaciones desde el ángulo de vista cósmico, y solamente podrá abarcar la grandiosidad del cosmos cuando su vida individual sea pura, libre y entre la fuerza íntima o el alma…»
 
Los Egregores, conferencia 1 enero 1981

Paz Profunda

“…llega un momento de paz inmaculado, de paz profunda, en el cual la mente se pierde, si no se tiene miedo, porque hay que luchar contra el miedo a perderse en la propia inseguridad….”

Discernimiento y Atención, conferencia 11 de febrero de 1982

Contacto directo con el Ser Superior

Si Uds. quieren tener la medida, yo diría la medida áurea, para descubrir el valor de un acontecimiento, solamente tienen que darse cuenta si Uds. están adaptados a las situaciones. Para mí, adaptarse a una situación es vivir tan íntegramente aquella situación que entre el yo que observa y la situación que está siendo observada no exista ningún vacío, y esto solamente puede ser realizado cuando estamos muy atentos, cuando estamos expectantes, cuando empezamos aquí.

Solamente aquel silencio que nos embarga, aquello es atención, aquello es observación, aquello es contacto directo con el Ser superior. ¿Y hemos necesitado algún intermediario? ¿Verdad que no? ¿Para qué sirven los sofismas, las disciplinas, todo cuanto se nos está suministrando para enriquecer el espíritu, si el espíritu de por sí ya tiene la máxima riqueza? Además, dense cuenta de que para llegar al Reino de Dios no se precisa pasaporte ni dinero, porque no existen fronteras.

«Comprensión a través de la atención».  Conferencia Barcelona 18 06 1983

El Corazón Centro de Vida, de Amor y de Luz

El corazón, centro del amor y centro de la vida, está matizando la mente de una cualidad específica que ya no es el simple discernimiento, porque el discernimiento está operando aún dentro de los opuestos, no se puede saber el valor de una cosa sin pasar por el discernimiento, pero cuando se trasciende el discernimiento y se penetra en algún estadio búdico el fenómeno que se produce es la serena expectación, la mente ya no reacciona al pensamiento ordinario y sí al pensamiento abstracto y a las ideas arquetípicas de la Divinidad, utilizando únicamente la mente intelectual, la mente concreta, la mente comparativa, la mente discernitiva con todo su complejo de memorias, como un simple instrumento de manifestación.

Conferencia de 20 de enero 1983. El Yoga del Plano Búdico

Confianza

“…incluso las posesiones espirituales también están actuando en nosotros en forma de seguridad: la seguridad en el Maestro, la seguridad en las propias fuerzas, llega un momento en que todo eso se pierde, o debe perderse, y el proceso avanza muy rápido si uno empieza a perderse ahora, como decía San Agustín: “Hay que morir cada día un poquito para encontrar la vida eterna”,…”

Discernimiento y Atención, conferencia 11 de febrero de 1982

Tales auras de resplandeciente LUZ, que ha justificado su designación esotérica por parte de los cualificados investigadores del mundo oculto, les rodea de un halo inconfundible de respeto y confianza cuando son contactados por las personas «que acaban de traspasar el velo de la materia», las cuales, en aquellos momentos, se hallan llenas de confusión y desconcierto. Aparecen en el momento justo, cuando el alma, por razones kármicas, debe abandonar el cuerpo físico y restituirlo a la Madre Naturaleza que se lo confió en el momento cíclico del Nacimiento. Tal como puede leerse en «El Libro de los Iniciados» en relación con estos Resplandecientes Devas.