“…la magia es la incorporación de sustancia mental a la forma física, haciéndolo inteligentemente, llevando un plan, digamos, dentro de la conciencia, que hace posible que la intención se convierta en idea y que después se convierta en una forma, la forma mental, la forma de una cultura, la forma de un ambiente familiar o de un ambiente social, esto es magia.”
Sobre el fracaso y la Ley del Discipulado, conferencia 18 de Octubre de 1984
“Hay una serenidad en la contemplación de todo cuanto nos rodea, serenidad o expectación en el sentido de que todo cuanto vemos no queremos alterarlo, está bien tal como está, incluso el mal cuando se lo considera así desaparece, porque de una u otra manera no luchas contra el mal, y como que no luchas no puedes tener reacciones.”
La Integración Energética en el Ser Humano, conferencia 13 agosto 1981.
“… la meditación tiene que ser constante e ininterrumpida, no se trata de un momento del tiempo para llegar a estos estados conscientes, yo diría que tiene que ser algo que esté más allá de estas cosas.”
La Integración Energética en el Ser Humano, conferencia 13 de agosto 1981
«La persona que tenga conciencia cósmica es la persona que más sabe cumplir con sus pequeñas obligaciones cada día, y esto lo olvida fácilmente el esoterista que se ha entrenado mentalmente para reflejar estados de conciencia superiores, pero que sus ideas no son realidades…»
La Integración Energética en el Ser Humano, conferencia 13 de agosto de 1981.
El grado de desapego marca la jerarquía espiritual de las almas. Esto es muy apreciable y evidente en un grupo de discípulos que reciben entrenamiento en uno u otro de los Ashramas de la Jerarquía. El desapego se manifiesta como impasibilidad ante el devenir de los hechos y acontecimientos que tienen lugar en el mundo. Noten ustedes que digo «impasibilidad» y no «indiferencia». Un discípulo jamás pasará indiferente ante cualquier hecho relevante debido a que siempre trata de estar alerta y apercibido sobre todo cuanto ocurre, tratando de relacionar los sucesos temporales con el propósito que, como una corriente de fuego, le obliga a estar atento y siempre dispuesto a servir.
Diario Secreto de un Discípulo, pág 25.