Los Ángeles y la Iniciación

La decisión jerárquica de entrenar a los discípulos mundiales en el supremo arte del contacto angélico y de llegar por medio del mismo a orientar las mentes y corazones de todos los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo hacia el aspecto subjetivo de la Naturaleza, persigue también un objetivo de más profundas y amplias repercusiones que las meramente técnicas del contacto o impuestas por la necesidad de un cambio drástico en las condiciones sociales del mundo. Tal objetivo es la INICIACIÓN, la revelación objetiva a través del ser humano del Quinto Reino de la Naturaleza.

La intención suprema de La Jerarquía Espiritual del Planeta de convertir en MAGOS -en el más profundo, esotérico y místico de los sentidos- a los discípulos mundiales que resistan el fuego eléctrico de la Iniciación, está en línea con el propósito fundamental de SANAT KUMARA, el Señor del Mundo y el MAGO SUPREMO en nuestro Planeta, en orden a canalizar las tremendas y demoledoras energías que el Señor del Séptimo Rayo a través del planeta URANO, envía sobre la Tierra canalizándolas del centro creador de una misteriosa Estrella de la Constelación de Acuario, haciendo vibrar los éteres del Espacio y poniendo en incandescencia ciertos niveles definidos en la vida de la humanidad y de todos los demás Reinos de la Naturaleza.

La consideración del Iniciado como de un Mago blanco en orden a la evolución planetaria presupone el contacto consciente con determinadas Jerarquías de Ángeles, o corrientes de energía individualizada, que cooperan en el proceso místico de liberación o redención del complejo mundo de las gastadas formas mentales, emocionales y físicas que constituyen la base material, sustancial o kármica de nuestro planeta Tierra.

Ahora bien, en orden a este concepto mágico de la vida o de respuesta angélica a la vida espiritual del hombre, hay que considerar siete grandes corrientes de energía actuantes en los inicios de esta Nueva Era de insospechables oportunidades mundiales:

a) Una corriente de energía de tipo cósmico, más allá del entendimiento humano, proveniente de una Estrella específica de la Constelación de Acuario.

b) Una corriente de energía cualificada proveniente de Aquella misteriosa Entidad espiritual definida en su totalidad como «SÉPTIMO RAYO».

c) Una corriente supremamente dinámica de energía planetaria que fluye de SHAMBALLA, el más elevado Centro espiritual de nuestro Planeta, mediante la actividad indescriptible de Aquella Entidad psicológica conocida en los tratados esotéricos y místicos como SANAT KUMARA.

d) Una corriente de energía espiritual trayendo sensibilidad a la Vida en todas sus posibles expresiones, en respuesta a la actividad suprema de SHAMBALLA, procedente de aquel centro místico del planeta definido esotéricamente como Jerarquía Espiritual o Gran Fraternidad Blanca.

e) Una corriente de energía generada por la propia Humanidad altamente sensibilizada por La Jerarquía y canalizada por los discípulos espirituales y hombres y mujeres de buena voluntad del mundo, en un intento decisivo de establecer paz, belleza y armonía en las relaciones humanas.

f) Una infinita y desconocida corriente de energía angélica surgiendo de los más elevados niveles de cada Plano trayendo nuevos Arquetipos humanos, nuevas y más fértiles semillas de civilización y las bases del nuevo orden social del mundo.

g) Una corriente de energía etérica de alta sutilidad proveniente de los niveles ocultos de la Naturaleza, evolución superior de aquellas potentes e insospechables fuerzas planetarias llamadas esotéricamente «devas de las formas» o «elementales constructores», que han de llevar a la manifestación sustancia material más pura y radiante, mejores y más estilizados cuerpos humanos y ambientes más fraternales en el seno de la humanidad.

Estas siete líneas de actividad en orden al proceso de expansión de las energías planetarias en su totalidad, serán estudiadas lo más científicamente que sea posible en el curso de este Tratado, pero concretándolas siempre en la necesidad del contacto humano-angélico y de acuerdo con la idea de perfección y redención de ciertas definidas parcelas en la vida de nuestro viejo aunque siempre vibrante mundo.

La Verdad carece de esfuerzo y de disciplina

 ¿Qué sucede con la meditación, por ejemplo?, y hay un sinnúmero de meditaciones, sin embargo, toda meditación exige de principio la atención y que esta atención sea de tipo muy impersonal, no podemos meditar aparte de todo cuanto nos rodea, cuando una persona se sujeta a alguna disciplina meditativa o de yoga, o de cualquier tipo, digamos, de expresión, buscando un descubrimiento de algo o un entrenamiento espiritual, solemos acoger una disciplina, y los maestros que dan disciplinas, los «gurús», los que enseñan yoga, suelen impartir siempre algo en forma generalizada, sin tener en cuenta la singularidad a la cual yo hago referencia, porque sólo en la singularidad individual se halla el profundo asiento de la verdad
 
Conferencia de 7 de octubre de 1985

1ª experiencia mística de Shamballa: la Luz de los planos sutiles

El día que pude introducirme en una de aquellas misteriosas galerías subterráneas, iba acompañado por R., mi amigo hindú, un Iniciado en los altos misterios de la Logia y un valioso colaborador en la obra del MAESTRO. Hace de esto muchos años, pero guardo de aquella experiencia mística de SHAMBALLA un recuerdo imborrable…

Las paredes de aquella galería por la que habíamos penetrado, refulgían intensamente, reflejando una intensísima luz azulada pero que, curiosamente, no hería mis percepciones visuales. No surgía aparentemente de ninguna lámpara, lo cual no dejó de intrigarme aunque no hice pregunta alguna al respecto a mi ilustre guía quien, como si me hubiese escuchado, me dijo sonriendo: “Esta luz es consubstancial con el éter, la substancia primordial que llena todos los universos, la cual, en este nivel donde nos encontramos, emite una substancia radiante desconocida por completo por los científicos del mundo, que ilumina todos los cuerpos que logran introducirse en él o que forman parte de su contenido.

La luz eléctrica utilizada en el mundo físico debe ser canalizada o distribuida por medio de cables y complicados sistemas de conducción. Sin embargo, en los niveles sutiles del plano físico, la luz es producida por la fulguración del éter o materia radiante y constituye la base de la iluminación en tales niveles. El tono azulado de esta irradiación que percibes es una característica radiactiva del subplano etérico donde nos hallamos.

Cada uno de los subplanos de cada plano en la vida de la Naturaleza ofrece una definida particularidad lumínica y es precisamente por esta luz que irradia de estas fuentes, que sus características vibratorias pueden ser definidas y cualificadas por los hábiles observadores».

La propia vida es la única disciplina

Pregunta.─ Le solicitaría a nuestro amado hermano que nos diga, qué ejercicio podría ser dado para todos nosotros, para unificarlo en un trabajo de conjunto, y que pueda ayudarnos a mejorar las energías y hacer la propuesta de despertarlas hacia lo que usted nos estaba diciendo hacia la nueva etapa, las nuevas fuentes que tenemos que tratar de explorar.

Vicente.─ Usted me hace una pregunta que me han hecho infinitas veces ya, porque todo el mundo quiere un ejercicio y siguiendo este ejercicio llegar a una finalidad, pero, ¿se dan cuenta de que cuando una persona ofrece un ejercicio está creando un karma?, de ejercicio precisamente. Como digo, estamos viviendo una era totalmente nueva y estamos adaptándonos a esta Nueva Era de una forma similar a como hicimos en el pasado, lo cual quiere significar que no podemos comprender exactamente qué es lo que esta era trae para nosotros. Si le ofrezco a Ud. o a Uds. una disciplina, Uds. se atan a mí por la disciplina y yo si se las doy me ato a Uds. por la disciplina. Me pregunto, y les pregunto a todos Uds., ¿podemos vivir sin disciplinas o hacer que la disciplina sea la propia vida? Es decir, si Uds. están muy atentos, como ahora, Uds. están naturalmente disciplinados sin que su voluntad intervenga, pero si doy una disciplina, Uds. adoptarán la voluntad, la plegarán a la realización de esta disciplina, y esta disciplina quizá no pueda ser adecuada para usted porque toda persona es singular, no es un rebaño, no constituye un grupo meramente inoperante o amorfo, sino que los grupos deben estar constituidos por singularidades individuales, es decir, con personas altamente dispuestas a la acción más allá de la disciplina. Cuando Ud. está muy atento ¿tiene usted una disciplina?, está atento sencillamente, está comprendiendo el alto significado de lo que se presenta a su opción o a su elección, porque cuando la vida nos presenta algo, este algo es una totalidad, no es un fragmento de una totalidad, es simplemente la totalidad, y si nosotros nos embarcamos en una disciplina, esta disciplina solamente podrá captar una pequeña parcela de esta absoluta realidad, y es por esto que jamás asigno disciplinas, pero les digo a las personas: estén atentos siempre, porque la atención no es una mera disciplina sino que es un deber social, y este deber social es el que hay que emprender como disciplina, si es que podemos asignarle este nombre a nuestro deber social. El deber social es ser humano y comprensivo con los demás, y muy profundo en el pensar, y esto jamás lo dará una disciplina.

Conferencia de 7 octubre de 1985

La magia y el orden trino de la manifestación

El término MAGIA tiene para el investigador esotérico un valor netamente esencial y absolutamente científico, ya que aprecia en la vida de la Divinidad una extraordinaria capacidad de síntesis, la cual, descompuesta en el orden trino de la manifestación: Intención – Idea – Forma, constituye la base de la Creación universal.

 

Esta es una idea que nos acompañará constantemente en la línea de nuestro estudio sobre la Magia organizada en nuestro mundo y muy particularmente en lo que hace referencia al centro planetario que llamamos Humanidad, habida cuenta que el ser humano siendo esencialmente una Mónada espiritual es también potencialmente una Tríada, que tiende a reproducir constantemente en su pequeña vida y a escala microcósmica, idénticos poderes mágicos que los que utiliza la propia Divinidad en la creación del universo. 

 

 

La utilización correcta de aquellos inherentes atributos creadores dependerá lógicamente del grado de evolución espiritual alcanzado por los seres humanos en determinados períodos cíclicos de la historia planetaria y a la consecuente integración con sus respectivas Tríadas espirituales constituidas, como esotéricamente se sabe, por Atma (la voluntad espiritual), Budhi (el amor incluyente) y Manas (la mente abstracta).

 


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