«Yo les estoy diciendo y soy reiterativo: “Apártense del ruido, busquen la quietud, ampárense en el silencio, porque es aquí donde está la Paz del hombre”.
Las Condiciones Necesarias para la Reaparición del Cristo, conferencia en Barcelona, 12 de Septiembre de 1987
La técnica del silencio. Establecer contacto con los moradores del mundo dévico no es tan difícil y complicado como a simple vista parece. Es indispensable, sin embargo, “creer en ellos”, estar persuadidos de su existencia.
Este es el primer punto de aproximación, más adelante se aprenden las necesarias técnicas que facilitan el contacto; que son de constante y permanente estímulo y, posteriormente se aprende la ciencia de su lenguaje, lo cual presupone el desarrollo de ciertas áreas de nuestra mente, netamente intuitivas y sólo en latencia en la mayoría de las personas.
La enseñanza relativa a los devas ha de excluir, por lo tanto, todo culto a lo maravilloso o fantástico, es decir, hay que aceptar su existencia con toda sencillez, como un “hecho” de la Naturaleza. Una de las cosas que hemos podido constatar con respecto a los devas, es que su mente es extremadamente sencilla y exquisitamente sensible a las impresiones provenientes de todos los reinos de la Naturaleza con los que se hallan misteriosamente conectados a través de los elementos constructores que trabajan específicamente en cada uno de los distintos planos de evolución
LA HUMANIDAD Y EL MUNDO DEVICO
«…¿cuál es el requisito, qué es lo que precisa el ser humano para penetrar en ese sagrado recinto? Siempre he tenido intención y me he esforzado en decir, que más que estudios filosóficos profundos, que más que una técnica depurada de entendimiento intelectual, lo que precisa el ser humano es, simplemente, relación correcta, el que establezcamos correctas relaciones con los demás es la puerta de entrada más directa a los misterios de la divinidad…»
Las exigencias de la Nueva Era, conferencia en Barcelona, 1 de diciembre de 1975
«Recordad también que la meditación tiene por objeto canalizar ciertas energías cósmicas que están operando en el planeta en forma consciente, están actuando siempre pero hay que adquirir la capacidad de interpretarlas y canalizarlas a través de nosotros, primero, porque nos facilitarán a nosotros la comprensión del mundo interior, y segundo, que crearemos un aura de armonía, expulsaremos de cada uno de los cuerpos sustancia kármica, sustancia del Guardián del Umbral, por eso siempre aconsejo las meditaciones, porque la única manera de desmembrar la fuerza del Guardián del Umbral es la meditación esotérica, y a ser posible en grupo, porque aquí hay una fuerza tremenda que no sólo es la fuerza de nuestras mentes unificadas sino que hay la fuerza de los devas, de los ángeles que están constantemente vigilando, tratando de ayudar al hombre, y luego hay unas fuerzas cósmicas llevadas por el propio Dios o la Jerarquía, como queráis. «
Atención y Continuidad de Conciencia. Barcelona, 30. Julio de 1974
“…si empezamos con el convencimiento de que el Reino de Dios está en nuestro corazón y que estamos enlazados con la Divinidad a través del corazón, el asunto cambia radicalmente de aspecto, nos damos cuenta de que realmente podemos realizar el arquetipo, primero en nosotros, después compartiéndolo con los demás, porque tal es la función del ser humano, buscar el Reino de Dios y revelarlo, o buscar la paz y expandirla.”
Las Leyes de Evolución del Hombre Barcelona, 1 de Agosto de 1974
«Antes creíamos que el hombre espiritual era el hombre religioso, el hombre que seguía determinado tipo de religión, o que era místico, pero es que los caminos que van al Señor son incontables y son infinitos, porque cada persona tiene un tipo definido de camino que lo lleva a Él. Esto debe ser recordado porque en el fondo de cada uno siempre existe el deseo de atraer y de convencer a los demás,…»
Las Leyes de Evolución del Hombre Barcelona, 1 de Agosto de 1974
Me pregunto ahora tras esta afirmación si admitirían ustedes como correcta la idea de que “este más conveniente camino a seguir”, nacido de nuestra profunda capacidad de investigación, es precisamente el Camino que señala nuestro RAYO espiritual, aquel que condiciona nuestras más elevadas aspiraciones y matiza profundamente nuestra vida de ansias supremas de libertad.
Ustedes objetarán seguramente que hay una infinita libertad de elección en lo que respecta a “caminos a seguir” y que debido a esta eximia libertad, totalmente incondicionable en sí misma, nos resultará sumamente fácil establecer caminos y crear metas y destinos, aunque no estén de acuerdo con las orientaciones de nuestro RAYO espiritual. Esta es una verdad lógica e incuestionable y es debido precisamente a la manera ligera e impremeditada que establecemos caminos internos que nos alejamos de nuestro verdadero RAYO espiritual y llenamos nuestra vida de tensiones, de conflictos y de temores.